Demasiada comida y muy barata contribuye a ola de obesidad
La abundancia de comida buena y barata contribuye a la epidemia de obesidad que ahora se propaga desde los países ricos a los pobres, y sólo se podría contrarrestar con moderación del apetito y más ejercico.
WASHINGTON.-- La abundancia de comida buena y barata contribuye a la epidemia de obesidad que ahora se propaga desde los países ricos a los pobres, y sólo se podría contrarrestar con moderación del apetito y más ejercicio.La revista "Science" dedica una sección especial, con varios estudios y artículos, en su número de mañana a lo que su editorial define como "La irónica política de obesidad", por la cual en el mundo hay gente que padece hambre y gente que muere, en número creciente, por los efectos del exceso de peso."Un componente de este problema es que, en su lucha por la supervivencia, a la especie humana la ha impulsado la escasez, no el exceso de comida", explicó hoy a EFE el investigador Xavier Pi Sunyer, del Centro de Investigación de Obesidad en el Hospital St. Luke´s-Roosevelt, de la Universidad de Columbia en Nueva York."A lo largo de miles de años el cuerpo humano ha desarrollado los mecanismos para defenderse del hambre: cuando falta la comida baja el metabolismo basal -es decir el uso de energía- y se presenta el estímulo para buscar comida e ingerirla", añadió."Pero cuando abunda la comida y aumentamos de peso, no tenemos un mecanismo que ´apague´ el apetito", dijo Pi Sunyer, quien añadió que "una respuesta obvia es el aumento del ejercicio físico, y otra es el uso de fármacos que detengan el apetito".Es cierto que hay hambre en vastas regiones del planeta, y que aún en los países más ricos hay millones de personas que no tienen suficiente alimentación, pero eso, añadió el investigador, se debe "a la mala distribución de los alimentos, no a su escasez".En Estados Unidos, el 65 por ciento de la población tiene peso excesivo lo cual no es sorprendente cuando el sistema de producción provee el equivalente a 3.800 calorías por persona y día, el doble de la cantidad necesaria para una vida saludable.Marion Nestle, del Departamento de Nutrición y Estudios Alimenticios en la Universidad de Nueva York, escribió que existe todo un sistema de producción y distribución de los alimentos que incentiva el consumo excesivo y que dificulta un cambio de rumbo."La abundancia excesiva de alimentos fuerza a las compañías a competir por las ventas mediante la publicidad, los anuncios de ´productos saludables´, productos nuevos, porciones cada vez más grandes y las campañas dirigidas a los niños", agregó.Pi Sunyer agregó que, como resultado de esa abundancia, en las últimas dos décadas ha bajado sustancialmente el porcentaje de ingresos que una persona o una familia dedican a la compra y consumo de alimentos.Un cambio de actitud hacia la comida en el "que la gente coma menos, afectaría a la agricultura, la producción de alimentos, los almacenes, restaurantes, y empresas que hacen negocios con las dietas o los fármacos", señaló Nestle.Todas estas industrias "florecen cuando la gente come más, y todas emplean ejércitos de grupos de presión para disuadir al Gobierno de que haga algo para inhibir el exceso de comida", agregó.Jeffrey Friedman, del Instituto Médico Howard Hughes, escribió que tal como para los hambrientos "la comida es el centro de sus preocupaciones, para cientos de millones de personas obesas o con peso excesivo es una tentación constante que debe evitarse".Nestle calificó de "irónica" la llamada "política de obesidad" porque, debido en parte a la oposición de los grupos de presión de la industria alimenticia, no hay una agencia del gobierno de EEUU dedicada específicamente a este problema y la educación sobre alimentación ha quedado en manos del Departamento de Agricultura.El propósito de ese departamento, recordó Nestle, es "la promoción de la agricultura, el aumento de las ventas... en otras palabras, que la gente coma más y más. No es su interés que la gente coma menos".




