Ecologistas advierten de futuro desastroso para focas Atlántico
Grupos ecologistas han reaccionado con alarma ante la decisión del Gobierno de Canadá de mantener en 275.000 el número de focas que pueden ser capturadas en la próxima temporada de caza en Terranova.
TORONTO.---- Grupos ecologistas han reaccionado con alarma ante la decisión del Gobierno de Canadá de mantener en 275.000 el número de focas que pueden ser capturadas en la próxima temporada de caza en Terranova.Los ecologistas consideraron que el número, cuya reducción habían pedido, pone en peligro la existencia de la especie en el Atlántico norte que ya está amenazada por las condiciones ambientales registradas este año con un invierno benigno que debilitó el hielo, lo que puso en peligro la supervivencia de las crías recién nacidas.Los cachorros de foca pasan las dos primeras semanas de su vida sobre hielos flotantes en el océano, alimentándose de la leche de sus madres hasta que tienen la fuerza suficiente para aventurarse en las aguas del Atlántico.Pero, según las organizaciones ecologistas, el cambio climático que afecta a todo el planeta ha cambiado radicalmente la condiciones del hielo, debilitándolo hasta el punto que los cachorros no pueden permanecer sobre los témpanos flotantes lo cual incrementará enormemente la mortalidad en la especie.Sin embargo, Ottawa no considera que las focas del golfo de San Lorenzo y del Atlántico norte estén en especial peligro este año y ha decidido mantener la caza en los mismos números que el año pasado, 275.000 focas del tipo "harp" y 10.000 del tipo "hooded".Ken Johns, portavoz del Ministerio de Pesca canadiense, dijo ayer, jueves, a EFE que "se nos había solicitado aumentar la cuota ya que la población ha aumentado. Otros grupos, la minoría, nos habían pedido reducirla. Hemos decidido dejar el número como estaba el año pasado".La decisión de Ottawa ha sido criticada por organizaciones ecologistas como el Fondo Internacional para la Protección de Animales (IFAW), uno de los grupos que había solicitado la reducción.El Fondo calificó la política canadiense como "anticuada" y advirtió de que pone en peligro el futuro de la especie."Según el Gobierno, la población de focas es de aproximadamente 5 millones pero puede que sean sólo 3 millones. Esta población emigra entre Groenlandia y Canadá y son cazados durante todo el año", dijo a EFE Rick Smith, director en Canadá de IFAW.Smith manifestó que como la caza se produce en el océano, se matan muchos más animales de los que son capturados de forma que aunque la cuota canadiense es de 275.000, el número real de muertes entre Groenlandia y Canadá es de "medio millón según las estimaciones del propio Gobierno canadiense".Smith calificó de falsa la afirmación de funcionarios del Ministerio de Pesca canadiense de que este año se matarán menos focas porque los cazadores no pueden descender al hielo para hacerse con sus presas."Hoy en día gran parte de la caza se realiza desde barcos. Un cazador se sitúa en la proa del barco para disparar a todos los animales que pueda e inmovilizarlos. Entonces el barco se acerca a las focas que son subidas a bordo tras insertarles un gancho en la cabeza mientras la mayoría están vivas", relató.El portavoz gubernamental razonó la decisión del Ministerio de Pesca porque "desde los años 70 la población se ha duplicando pasando de más de 2 millones de ejemplares a 5 millones".Sin embargo, Rick Smith cuestiona la lógica de Ottawa y la considera "errónea"."La gestión del Ejecutivo canadiense de la caza de focas ha sido calificada como anticuada por los científicos quienes han señalado que esta población de focas ha sido cazada en exceso" declaró Smith.Los datos de IFAW indican que, en aguas canadienses, el 90 por ciento de las focas cazadas en 2001 tenían sólo unas semanas de vida.Según Smith "las grandes cacerías sólo empezaron en 1996 -entre 1995 y 1996 la caza se cuadruplicó- por el masivo incremento de subsidios a los cazadores".Ya que las focas "harp" alcanzan su madurez sexual a los cinco años, el efecto sobre la población se tiene que empezar a notar a partir de ahora cuando las focas nacidas en 1996 deberían estar procreando.El pronóstico de Smith es que cuando este factor se añade a la debilidad del hielo -lo que se ha producido en cuatro de los últimos cinco años- el resultado va a ser "un gran declive en el número de focas en los próximos años".




