Rusia convertirá Plesetsk en su principal cosmódromo
El cosmódromo de Plesetsk, en el norte de Rusia, se convertirá próximamente en la base principal de lanzamiento de naves espaciales tripuladas rusas, relegando a un segundo plano al legendario Baikonur, que Moscú actualmente arrienda a Kazajistán.
Moscú.---- El cosmódromo de Plesetsk, en el norte de Rusia, se convertirá próximamente en la base principal de lanzamiento de naves espaciales tripuladas rusas, relegando a un segundo plano al legendario Baikonur, que Moscú actualmente arrienda a Kazajistán.El Ministerio de Defensa de Rusia anunció que este año comenzará a construir en Plesetsk rampas de lanzamiento para todos los tipos de cohetes del programa espacial ruso, entre los que destaca el "Angará", portador de última generación.Este tipo de cohetes, menos nocivos para el medio ambiente, agrupa cuatro clases de portadores, desde ligeros capaces de poner en órbita cargas de 1,5 toneladas hasta pesados, que pueden llevar al espacio 30 toneladas."Dentro de tres años, se lanzarán desde Plesetsk cohetes portadores para situar en órbita satélites, naves de carga o tripuladas", dijo el viceministro de Defensa, Alexandr Kosován.Con la modernización de Plesetsk, Rusia tendrá pocas razones para seguir utilizando Baikonur, localizado en las estepas de Kazajistán, cuyo alquiler supone un desembolso anual de 115 millones de dólares.Actualmente, la totalidad de los vuelos espaciales rusos tripulados y el 75 por ciento de los no tripulados comienzan desde las rampas de Baikonur, el cosmódromo que tenía el Kremlin cuando aún existía la Unión Soviética.Kosován explicó que la habilitación de Plesetsk para el lanzamiento de los "Angará" tiene un coste de unos 100 millones de dólares, suma inferior a la que Rusia paga anualmente a Kazajistán por el arriendo de Baikonur.Aunque las ventajas económicas de la potenciación de Plesetsk saltan a la vista, algunos expertos señalan que el ambicioso proyecto choca con una serie de problemas difíciles de solucionar en un plazo de tres años.Entre ellos se encuentra el cálculo del "sendero de lanzamiento", como denominan los técnicos a la superficie terrestre sobre la que vuela el cohete en su viaje al espacio.En ese sentido, la ubicación de Baikonur, situado en medio de la extensas estepas kazajas, es inmejorable, mientras que en el caso de Plesetsk el "sendero de lanzamiento" pasa por ciudades, tierras agrícolas e instalaciones militares e industriales.De ahí que los lanzamientos desde el cosmódromo de Plesetsk exijan extremar las medidas de seguridad y precaución a fin de minimizar los riesgos para la población y el entorno.Además, es necesario ampliar considerablemente la infraestructura de la ciudad de Mirni, donde viven 50.000 personas entre expertos, ingenieros, sin contar las guarniciones militares responsables de la seguridad de Plesetsk.El cosmódromo de Plesetsk o "Primer Cosmódromo Estatal de Pruebas", según la denominación oficial, fue creado en 1960 como polígono de pruebas de misiles balísticos intercontinentales.Posteriormente, fue acondicionado para el lanzamiento de cohetes ligeros y medianos, capaces de poner en órbita todo tipo de satélites.Desde Plesetks, Rusia lanza cohetes "Molnia-M", "Soyuz-U", "Ciclón", "Kosmos-3M", "Zenit" y el modelo "Rokot", que en marzo próximo será utilizado por primera vez para poner en órbita dos satélites europeos.El cosmódromo tiene una superficie de 1.762 kilómetros cuadrados, está situado a 180 kilómetros al sur de la ciudad de Arjánguelsk y debe su nombre, como ocurre con la mayoría de las instalaciones militares, a una estación ferroviaria próxima.Según Kosován, la ampliación de Plesetsk no significa renunciar a las instalaciones del cosmódromo de Baikonur."No vamos abandonar Baikonur; allí hay mucha infraestructura que le interesa a Rusia", dijo el viceministro de Defensa.Desde Baikonur, cuna del programa espacial soviético, fue lanzado el Spútnik, el primer satélite artificial, y también desde allí partió el primer hombre que voló al espacio, Yuri Gagarin.Tras la desintegración de la Unión Soviética en 1991, Kazajistán proclamó su soberanía sobre Baikonur e intentó convertir sus instalaciones en un "cosmódromo internacional", pero la férrea oposición de Rusia frustró el proyecto.




