Romario, como el vino, cada vez más años y cada vez mejor
Un mes antes de cumplir 36 años de edad, Romario ha recibido como regalo de Navidad su proclamación como mejor futbolista de la liga brasileña y confirmado que, como en sus tiempos mozos, sigue siendo temible ante las porterías.
RIO DE JANEIRO.--- Un mes antes de cumplir 36 años de edad, Romario ha recibido como regalo de Navidad su proclamación como mejor futbolista de la liga brasileña y confirmado que, como en sus tiempos mozos, sigue siendo temible ante las porterías.Vistiendo la camisa del Vasco da Gama, Romario ha tenido la que él mismo ha calificado como una de sus mejores temporadas, pese a que su equipo no pasó de la primera fase del campeonato brasileño.Disputando apenas un tercio de los 27 partidos que jugó el Vasco da Gama, el veterano atacante terminó el torneo como máximo anotador, con 21 goles.En segundo lugar quedó Washington (18), del Ponte Preta, cuyo equipo llegó a los octavos de final del campeonato, y en tercero se situó Kleber (17), campeón con el Atlético Paranaense.La prueba de que esta temporada no ha sido una casualidad en la carrera de Romario se encuentra en su pasado más reciente y no en las viejas glorias de este jugador que cada día se parece más a un vino añejo.Si en el año que ahora acaba fue, por fin, el máximo anotador en el campeonato de su país, en la temporada pasada Romario anotó un total de 74 goles con el Vasco da Gama y la selección brasileña y batió todas sus marcas personales.Con su andar siempre desganado por el terreno de juego, Romario desafió este año a la edad y a una seguidilla de lesiones y el día de Navidad fue elegido como el mejor jugador de la liga nacional por un grupo de periodistas deportivos escogido por el diario Folha de Sao Paulo.A ese reconocimiento, Romario sumó la satisfacción de convertirse por primera vez en su carrera en el máximo anotador de un campeonato brasileño, algo que hasta ahora se le había negado y que ya había conseguido en ligas consideradas más competitivas, como la holandesa y la española.Además, el ex delantero del PSV Eindhoven holandés y el FC Barcelona rompió este año la barrera de los 800 goles en su historia personal.También terminó las eliminatorias del Mundial del 2002 como el segundo anotador de la selección brasileña, con siete goles marcados en apenas dos partidos.Esos números y su habilidad para abrir espacios donde parece que jamás los habrá convencieron a los periodistas deportivos de que el viejo Romario ha sido el mejor este año en las canchas brasileñas, pero todavía no parecen convencer del todo al técnico Luiz Felipe Scolari.El seleccionador brasileño marginó a Romario del equipo nacional después de que el jugador pidió ser liberado de la Copa América de Colombia para someterse a una operación en los ojos y, en cambio, se fue a México en una gira futbolística con el Vasco da Gama.Aunque Scolari no ha cerrado del todo las puertas de la selección a Romario, el delantero aún no sabe si su sueño de jugar el Mundial que organizarán Japón y Corea del Sur se hará realidad o no.El origen de la duda no está precisamente en las canchas, sino en la agitada vida personal de Romario, un futbolista que hoy, como siempre, sigue proclamando públicamente su gusto por la noche, las discotecas y los buenos puros, que en nada comulgan con la idea que Scolari tiene de los deportistas, por más goles que éstos hagan.




