Oficina Europea de Patentes inicia revisión caso del "onco-ratón"
La Oficina Europea de Patentes (OEP), con sede en Múnich, inició la revisión del caso del "onco-ratón" o ratón cancerígeno, que en 1992 se convirtió en el primer ser vivo patentado en Europa con fines científicos.
BERLIN.---- La Oficina Europea de Patentes (OEP), con sede en Múnich, inició la revisión del caso del "onco-ratón" o ratón cancerígeno, que en 1992 se convirtió en el primer ser vivo patentado en Europa con fines científicos.Representantes de la Universidad de Harvard (EEUU) y de la empresa química DuPont defienden que se mantenga la patente (la número EP 169672), aprobada de manera provisional, tal y como está en la actualidad, mientras que un centenar de organizaciones, entre ellas Greenpeace, han cursado diecisiete recursos en su contra.La patente permite por primera vez en Europa la implantación de genes adicionales a ratones de manera que se formen con rapidez tumores malignos en el animal, con el objetivo de desarrollar terapias contra el cáncer."Con la aprobación de la patente, la OEP ha sobrepasado sin escrúpulos todas las fronteras éticas", critica el experto de Greenpeace Cristoph Then en una nota enviada hoy a los medios informativos.Paralelamente al inicio de la revisión del caso, quince activistas de esa organización se manifestaron frente a la sede de la OEP, donde desplegaron una pancarta giratoria de tres metros de longitud, en una de cuyas caras se veía a una persona y en la opuesta a un ratón de cinco patas erguido."Para quien convierte a los mamíferos en invento a través de la patente, el cuerpo humano no es más que un montón de células que pueden ser explotadas con fines científicos", añade Then, quien pide al Gobierno alemán que prohíba la autorización de esta práctica.La cámara baja del Parlamento germano, el Bundestag, debatirá el próximo mes de enero la aprobación de una Ley de Patentes.Los diecisiete recursos mencionados, que se debatirán durante tres días a partir de hoy, han sido interpuestos por organizaciones conservacionistas y protectoras de animales, así como entidades religiosas, partidos políticos y particulares.Los críticos de la patente acusan a la OEP, entre otras cosas, de violar el Acuerdo Europeo sobre Patentes, que excluye a las que se refieren a especies, razas y variedades animales.




