¿Antrax por correo? Un remota posibilidad que requiere alta tecnología
El escenario se ha vuelto habitual en Florida del sur. La policía recibe una aterrada llamada denunciando la llegada por correo de un sobre que contiene un "misterioso polvo": la psicosis bio-terrorista ha multiplicado las falsas alertas, generalmente alentadas por bromistas.
MIAMI.--- El escenario se ha vuelto habitual en Florida del sur. La policía recibe una aterrada llamada denunciando la llegada por correo de un sobre que contiene un "misterioso polvo": la psicosis bio-terrorista ha multiplicado las falsas alertas, generalmente alentadas por bromistas.Pero tras la investigación criminal abierta por la muerte de una persona y la contaminación de otras dos -todos compañeros de trabajo en un mismo edificio de Boca Ratón (Florida, EEUU, sur)- la inquietante pregunta se ha hecho inevitable. ¿Es posible enviar Antrax por correo?Los expertos son unánimes: esa posibilidad es muy remota y requeriría del "remitente" una alta preparación tecnológica. Primero sería necesario cultivar en un laboratorio las esporas, pero la sustancia resultante sólo contaminaría a quien la manipula.Lo difícil es convertir esa sustancia en fino polvo sin destruir las esporas, según el doctor Alan S. Louie, experto en biotecnología aplicada. "Es necesario un polvo extremadamente fino, que pueda ser inhalado hasta el fondo de los pulmones, lo cual supone un proceso muy complicado incluso para expertos microbiologistas", aseguró.¿Cómo ingresó entonces la bacteria en el edificio American Media Inc (AMI), de Boca Ratón? Una muestra de Antrax fue hallada en el tablero del ordenador de Robert Stevens, el editor-fotógrafo de 63 años que sucumbió a la enfermedad el viernes pasado.El sitio web del semanario Newsweek informó que una semana antes de los atentados del 11 de setiembre el edificio recibió un sobre con una "extraña carta de amor dirigida a Jennifer López", la actriz de origen hispano.En el interior del sobre se halló una sustancia "jabonosa, polvorienta" y la carta llegó a manos tanto de Stevens como de al menos uno de los otros contaminados, según empleados del AMI.Pero la investigación en curso plantea hasta ahora muchos más interrogantes que respuestas. Descartada la contaminación accidental, "quién" introdujo la bacteria, "cómo" pudo hacerlo, y "por qué", se preguntó el miércoles el fiscal federal para el sur de Florida, Guy Lewis.La segunda pregunta es quizá la más difícil de responder, dada la sofisticación tecnológica requerida.Entre 1977 y 1999 se han reportado en Estados Unidos 200 falsas alarmas de "ataques" con Antrax, que afectaron en total a 13.000 personas que temían haber sido expuestas, según Monica Shoh-Spana, del centro de estudios de biodefensa civil, de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore.Tras los atentados del 11 de setiembre, las falsas alertas se han multiplicado. Solamente en Hialeah, un suburbio de Miami, se han recibido en los últimos días un promedio de 20 llamadas diarias, según el portavoz de bomberos, Stanley Stark.La "falta de información sobre la bacteria, y de respuestas sobre cómo llegó" a Florida "alienta" esa psicosis, reconoció un responsable del condado de Miami, que requirió el anonimato.Hasta ahora, fuentes federales aseguran que el tipo de bacteria hallada en el edificio de Boca Ratón "pudo" ser cultivada hace 50 años en un laboratorio de Iowa (centro) en el marco de una investigación científica. Pero nadie sabe aún quién y cómo la hizo "viajar" hasta el ahora clausurado edificio de Boca Ratón.




