Nuevo Premio a alemán afincado en EEUU resalta fuga de cerebros
Por cuarto año consecutivo el Premio Nobel ha recaído en un científico alemán afincado en Estados Unidos, lo que resalta la poca atracción que sienten los investigadores por Alemania, que desde hace décadas sufre una "fuga de cerebros".
BERLIN.---Por cuarto año consecutivo el Premio Nobel ha recaído en un científico alemán afincado en Estados Unidos, lo que resalta la poca atracción que sienten los investigadores por Alemania, que desde hace décadas sufre una "fuga de cerebros".El alemán, Wolfgang Ketterle, galardonado hoy con el premio Nobel de Física junto a dos estadounidenses, comenzó sus estudios en óptica cuántica en el Instituto Max-Planck de Múnich, donde se doctoró en 1986.Cuatro años después aceptó un trabajo en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (EEUU) y desde entonces ha rechazado todas las ofertas procedentes de Alemania.También el año pasado el Nobel de Física recayó en un alemán, Herbert Kroemer, residente en EEUU desde 1959.Aunque nunca se nacionalizó estadounidense y siempre mantuvo lazos con su ciudad natal, Dresde, donde destinó parte del dinero del premio para la restauración de la Frauenkirche -iglesia destruida por los bombardeos aliados en la II Guerra Mundial- Kroemer tampoco ha mostrado un gran interés por regresar a su país.Lo mismo ocurre con Gûnter Blobel, un alemán que en 1999 obtuvo el Nobel de Medicina y que tras emigrar en la década de los sesenta, obtuvo la nacionalidad estadounidense en los años noventa.Asimismo Horst Stroemer, Nobel de Física de 1998, trabaja en Estados Unidos desde 1977 y actualmente es catedrático de la Universidad de Columbia en Nueva York.Tampoco este científico ha querido regresar a su país natal pese a haber recibido diversas ofertas.Los datos confirman que de cada cien alemanes que se doctoran en Alemania, catorce de ellos acepta alguna oferta de investigación en EEUU y la tercera parte se queda definitivamente allí.El Gobierno alemán se ha propuesto afrontar esta "fuga de cerebros" con un plan para internacionalizar los centros universitarios y mejorar así su competitividad a escala mundial.Además de querer frenar el éxodo de científicos, el Gobierno de Gerhard Schroeder, junto con la industria del sector, se ha propuesto atraer cerebros extranjeros, para lo que se introducirán facilidades en la nueva ley de inmigración.Un colectivo de empresas de la ciudad de Stuttgart incluso ha recurrido a todas los instrumentos de la publicidad para recuperar a los alemanes emigrados y, de paso, ganar algún que otro especialista estadounidense.En agosto pasado las empresas de la región -una de las más prósperas de Alemania- sobrevolaron las playas de California con avionetas que arrastraban bandas publicitarias en las que se leía "Back to Germany" y la dirección de internet "move-back.de".En dicha página se ofrecían toda suerte de facilidades para encontrar trabajo, en su mayoría en el sector informático.En las primeras dos semanas de campaña, la página había sido consultada por 250.000 personas, lo que, a juicio de los organizadores, demuestra que el interés es grande.Sin embargo, tras los atentados contra Estados Unidos, los organizadores decidieron cerrar la página por "respeto a las víctimas" y, como destacaron, para evitar que se piense que "alguien intenta sacar partido de la tragedia".




