Mockus dijo que el narcotraficante vende su vida a plazos
Los narcotraficantes colombianos "venden su vida a plazos", afirmó el alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, que participa en su doble faceta de educador y primer funcionario del Ayuntamiento en la Conferencia Internacional de Educación que acaba este sábado en Ginebra.
GINEBRA.--- Los narcotraficantes colombianos "venden su vida a plazos", afirmó el alcalde de Bogotá, Antanas Mockus, que participa en su doble faceta de educador y primer funcionario del Ayuntamiento en la Conferencia Internacional de Educación que acaba este sábado en Ginebra."De cada diez narcotraficantes activos hace treinta años, hoy sólo quedan vivos tres o cuatro", explicó Mockus, filósofo, matemático y ex rector universitario, según el cual dedicarse a esa actividad es una lotería con muchas probabilidades de perder."Por simple estrategia nacional de protección de la vida, los colombianos deberían decir no a ese tipo de economía ilegal, cuyo costo no tiene relación con los ingresos (apenas un 2 por ciento del Producto Interior Bruto de Colombia"), señaló.En relación con el polémico tema de las extradiciones de narcotraficantes a Estados Unidos, Mockus afirmó que es consecuencia de los abusos que cometieron algunos de ellos frente a quienes aceptaron "someterse a la justicia colombiana"."Es un reconocimiento realista de que alguna de la gente que (una vez juzgada) permanece en el país puede resultar demasiado poderosa para las instituciones del Estado", explicó el alcalde, según el cual Colombia podía haber seguido por la vía de la no extradición si "se hubiera respetado a cada juez y a cada fiscal".El país estuvo abierto dos o tres años a la "no extradición", pero el comportamiento de muchos de los narcotraficantes "terminó inclinando la balanza del otro lado", agregó.En relación con uno de los problemas más graves que tiene planteado Colombia, el de los desplazados internos por el conflicto entre las guerrillas revolucionarias, los paramilitares y el Estado, el alcalde de Bogotá dice que anualmente llegan a la capital 25.000 personas que se registran y entre cinco y diez mil más de modo clandestino.Esos desplazados tienen durante seis meses apoyo humanitario y, pasado ese plazo, aun cuando se les siguen ofreciendo servicios como educación o sanidad, pierden otros beneficios como son la vivienda o la alimentación, algo criticado por los relatores de la ONU que han visitado el país.Mockus explicó a EFE que la estrategia de las autoridades es evitar una "dependencia excesiva" del Estado de esos desplazados internos y defendió la política de integración de los niños en esa situación, a quienes no se segrega enviándolos a escuelas especiales sino que se los integra en el sistema educativo.En relación con el trato dado a los delincuentes, el alcalde señaló las diferencias de enfoque de Colombia y EEUU: mientras que los norteamericanos tratan de "neutralizar" o "incapacitar" al delincuente, en Colombia se intenta "construir un terreno común" entre ése y la ciudadanía."La resocialización empieza en el momento en que se aplica la ley con firmeza, pero sin saña, es decir que se castiga al delincuente, pero con el máximo saldo pedagógico", explicó.Mackus destacó el hecho de que en la capital del país se ha registrado una "reducción sostenida" de la cifra anual de homicidios desde el pico de 4.452 de 1993 hasta 2.238 el año pasado y dijo que este año es posible que no lleguen a los 2.000.Los esfuerzos de las autoridades se centran en promover la autoestima del individuo y en el respeto de la vida, dijo el alcalde, para quien "la impunidad social" del delito puede ser "tan peligrosa como la legal".Se trata de conseguir la "sanción social" del delito, reduciendo el divorcio existente entre la ley, la moral y la cultura", explicó Mackus, que destacó el problema de la anomia como uno de los más desafíos para la convivencia de los colombianos.




