Un agujero negro en el centro de la Vía Láctea: nuevos indicios
Planteada desde hace 20 años, la cuestión de la existencia de un gigantesco agujero negro en el centro de la Vía Láctea no ha encontrado hasta ahora respuesta definitiva, pese a los esfuerzos de los astrónomos, mientras que en los últimos años se han acumulado casi-pruebas de la existencia de tales "monstruos" en muchas otras galaxias.
PARIS.--- Planteada desde hace 20 años, la cuestión de la existencia de un gigantesco agujero negro en el centro de la Vía Láctea no ha encontrado hasta ahora respuesta definitiva, pese a los esfuerzos de los astrónomos, mientras que en los últimos años se han acumulado casi-pruebas de la existencia de tales "monstruos" en muchas otras galaxias.Una fuerte emisión de rayos X captada por el telescopio norteamericano Chandra a fines del año pasado aporta un indicio serio de la existencia de un agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia, afirma el jueveó6eF la revista Nature un equipo de científicos norteamericanos.La historia de este hipotético agujero negro empieza en 1974 con el descubrimiento de una potente fuede causar tal emisión? En todo caso, un objeto imposible de detectar en óptica, puesto que el centro de la Vía Láctea, rico en estrellas y en materia interestelar, tiene demasiada luz y demasiado polvo.Por lo demás, durante mucho tiempo Sgr A fue silenciso en las otras longitudes de onda del espectro electromagnético: ninguna emisión X, gamma o infrarroja procedente de ese objeto, que hubiera podido significar la existencia de un agujero negro supermasivo que los cálculos de dinámica relativos a la Vía Láctea parecieran reclamar empero.A menos que el centro de la Vía Láctea albergue solamente un enjambre sumamente denso de estrellas.Hace tres años, una cartografía del núcleo de la galaxia realizada con la red norteamericana de radiotelescopios VLBA (Very Long Baseline Array), reveló que el centro de nuestra galaxia presenta una forma vagamente alargada, morfología que sugiere la existencia de dos chorros de gas caliente (plasma) acelerados a gran velocidad en direcciones opuestas: exactamente el tipo de fenómeno que corresponde al entorno de un agujero negro.También en 1998, fueron seguidos con el telescopio Keck-1 de Hawai los desplazamientos de un grupo de doscientas estrellas alrededor del centro galáctico. Resultado: Velocidades muy importantes (que sobrepasan a veces los 1.000 km/s), lo que permite deducir que esas estrellas gravitan alrededor de un objeto de masa equivalente a 2,6 millones de veces la del Sol.A fines de septiembre de 2000, el telescopio Chandra detectó una muy débil emisión procedente del lugar donde está localizado Sgr A, explican en Nature Frederick Boganoff y sus colegas del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) en Cambridge.Un mes más tarde, Chandra observó durante diez minutos, en el mismo lugar, una radiación X muy luminosa, cinco veces más potente.Los astrónomos sostienen que ese "sobresalto" X sólo puede ser la radiación de la materia que, atraida por un objeto muy masivo, da vueltas a su alrededor formando un disco (disco de acreción), antes de se tragada.En este caso, el astro se extiende a lo largo de 150 millones de kilómetros. De acuerdo con la Relatividad general, tal objeto de de 2,6 millones de masas solares no puede ser más que un agujero negro supermasivo.Con este descubrimiento, todas las otras hipótesis parecen haber sido eliminadas, comenta en Nature Fulvio Meliá (Universidad de Arizona en Tucson).No obstante queda pendiente una cuestión: ¿corresponde efectivamente ese objeto a Sgr A ? Se necesitará observar todavía un "flash" en la gama de ondas radio al mismo tiempo que un "flash" X, procedentes de ese objeto, para que pueda darse solución a uno de los más agudos problemas de la astronomía contemporánea.




