Delegación de Canadá compara situación de Colombia con Kosovo o Ruanda
Treinta canadienses que concluyeron hoy una visita a Colombia de dos semanas, entre ellos tres parlamentarios, dijeron que la situación humanitaria en este país es tan grave como en Ruanda y Kosovo y destacaron que el pueblo colombiano es "un ejemplo de dignidad en resistencia para el mundo".
BOGOTA.---- Treinta canadienses que concluyeron hoy una visita a Colombia de dos semanas, entre ellos tres parlamentarios, dijeron que la situación humanitaria en este país es tan grave como en Ruanda y Kosovo y destacaron que el pueblo colombiano es "un ejemplo de dignidad en resistencia para el mundo".Los dirigentes políticos, sindicales, indígenas, ecologistas y de comunidades de raza negra de Canadá recorrieron cinco regiones colombianas, denunciaron un "programa nacional" de agresión contra los movimientos de resistencia y pidieron la ayuda mundial para salvar del exterminio a grupos sociales y populares como los que ellos representan.Aseguraron que ellos mismos fueron víctimas de atropellos, ya que sus equipajes fueron registrados en su ausencia mientras visitaban el Congreso, en Bogotá, y fueron increpados por desconocidos cuando salían de un restaurante.La delegación canadiense señaló que el Plan Colombia contra las drogas no acabará con el narcotráfico sino que provocará el desplazamiento de miles de campesinos en beneficio de las multinacionales.El grupo anunció que pedirá al Gobierno y al Parlamento de Canadá que se abstenga de apoyar el Plan Colombia, iniciativa que prevé inversiones por 7.500 millones de dólares."La primera causa del conflicto en Colombia es la imposición de un modelo económico global que magnifica la acumulación de riquezas y recursos en manos de las multinacionales", expresaron los canadienses en un comunicado emitido hoy al terminar su visita.Añadieron que "los movimientos sociales y sus líderes están siendo criminalizados y falsamente estigmatizados como colaboradores de la guerrilla" y precisaron que este año han sido asesinados 87 sindicalistas, quince líderes indígenas y un millar de campesinos.La delegación, que visitó los departamentos de Santander, Cauca, Antioquia, Valle del Cauca y Bogotá, la encabezaron los congresistas Peter Kormos, del Partido Social Demócrata Canadiense, y Rosario Marchese y Gail Broad, del Partido Nueva Democracia.También la integraron las investigadoras Daniella Shamie y Besa Whitmore, los sindicalistas Edgar Godoy y Anthony Shelton, del Sindicato de Trabajadores Estatales de Canadá; y el gobernador indígena Artuhr Manuel.Shamie afirmó que "la crisis humanitaria que vive Colombia es de la magnitud de las que vivieron Ruanda o Kosovo, pero esto no lo sabe el mundo".Acerca del Plan Colombia, al que Estados Unidos se ha comprometido a aportar 1.300 millones de dólares (gran parte en material bélico), Kormos manifestó que es una iniciativa "militarista"."El Plan Colombia no tiene nada que ver con el narcotráfico y no está ayudando a los colombianos. Lo rechazamos y condenamos", subrayó.Agregó que, durante su estancia en Colombia, fueron "testigos de las atrocidades que están causando aquí Estados Unidos y sus amigos los paramilitares" y subrayó que "están involucradas las multinacionales que persiguen quedarse con las tierras".Los observadores canadienses, que acompañaron la Movilización Internacional de Mujeres que marchó hasta Barrancabermeja, comprobaron el hostigamiento que sufren varias organizaciones no gubernamentales (ONG), entre ellas la Organización Femenina Popular, por parte de escuadrones paramilitares de extrema derecha.También asistieron con 15.000 indígenas a un congreso de comunidades nativas del Cauca, en el suroeste del país.Shelton dijo que la comunidad afrocolombiana "es un tesoro y sus miembros viven en paz y armonía con el medio ambiente", pero advirtió de que las fumigaciones de cultivos ilegales con químicos "no tienen la menor consideración con la naturaleza".




