Gobierno y propietarios células "madre" negocian distribución
El gobierno de EEUU y la fundación WARF, que posee la patente de 6 millones de células madre embrionarias, han iniciado conversaciones para distribuir estas prometedoras células entre la comunidad científica mundial, han indicado fuentes de la negociación.
WASINGTON.--- El gobierno de EEUU y la fundación WARF, que posee la patente de 6 millones de células madre embrionarias, han iniciado conversaciones para distribuir estas prometedoras células entre la comunidad científica mundial, han indicado fuentes de la negociación.El diálogo se ha iniciado después de que el presidente George W. Bush anunciara su apoyo a la investigación con las polémicas células embrionarias, pero la limitara a las 60 líneas que, según dijo, existían.La fundación WARF, de la Universidad de Wisconsin, posee 5 líneas de células, logradas en 1998 por el biólogo James Thomson, y se conocen hasta un total de 12 cultivos diferenciados, pero la mayoría de los científicos dudan que existan las 60 líneas anunciadas."Las conversaciones han comenzado y continuarán", dijo a EFE Andrew Cohn, responsable de asuntos gubernamentales de la Fundación WARF, que se encarga de la gestión de las patentes sobre los avances logrados en la Universidad de Wisconsin."Lo importante -precisó Cohn- es que estamos intentando proveer de nuevas células embrionarias para la investigación a los científicos de todo el mundo. No se trata de una cuestión de dinero".Las negociaciones, en las que están implicados los Institutos de Salud de EEUU (NIH) persiguen poner a disposición de todos los científicos las prometedoras células para las que Bush ha garantizado apoyo financiero, en una polémica decisión en la que han intervenido criterios científicos y convicciones morales.Las células madre embrionarias son las más prometedoras con que cuenta la ciencia porque, si son cultivadas, pueden dar lugar a cualquiera de los tejidos del cuerpo humano, con lo que ello supone de cara a la curación de enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer.Pero también son polémicas, porque proceden de los embriones y su extracción supone destruirlos. Por este motivo, Bush sólo ha dado su apoyo a las células que ya habían sido extraídas, "en las que -según dijo a mediados de agosto- la decisión sobre la vida o la muerte había sido ya tomada".La decisión ha convertido a las células que Thomson extrajo en 1998, que forman la línea procedente de los "blastocitos" o embrión de 5 días, en unas de las más buscadas entre las disponibles.Sin que se conozca cuándo podría alcanzarse un acuerdo para su distribución, ya que Andrew Cohn afirma que "WARF no le dice al Gobierno lo que tiene que hacer", las conversaciones tienen lugar tanto en persona como a través de conversaciones telefónicas.Carl Gulbrandsen, quien dirige la fundación WARF, y María Ferrer, de la Oficina de Transferencia Tecnológica del departamento de Salud, encabezan las comisiones negociadoras para lograr el acuerdo.Las células que están en negociación en el caso de la fundación WARF, que posee la patente sobre cerca de 6,3 millones de células, otras logradas en la Universidad Johns Hopkins por el investigador John Gearhart, procedentes de fetos, y las que posee la firma Geron Corporation son las únicas por ahora conocidas que cumplen los requisitos impuestos por el presidente estadounidense.Numerosos científicos han expresado su extrañeza ante el anuncio de Bush de que existían 60 líneas de células "madre" embrionarias, ya que los cálculos más optimistas no sobrepasan una docena.Cabe la posibilidad incluso, según varios investigadores, que los cultivos existentes no sean suficientemente vigorosos o apropiados para la investigación.Cuando estén disponibles para toda la comunidad científica, los investigadores deberán experimentar qué línea es la más idónea para cada enfermedad.Hasta ahora, científicos estadounidenses e israelíes han logrado transformar células madre embrionarias en tejido muscular, neuronal e incluso en células precursoras de la insulina.Los investigadores aspiran a poder cultivar colonias de células que puedan ser implantadas en un corazón deteriorado por un infarto o en el cerebro de un enfermo de Parkinson, para que las células reparadoras se fijen y reproduzcan, recuperando el tejido destruido.Un avance en el que los primeros resultados no se esperan para antes de una década.




