Los textos digitales, la próxima revolución cultural
Las nuevas tecnologías para la difusión de textos hacen que muchos se pregunten si las editoriales tradicionales están llamadas a desaparecer como ocurrió con los monjes amanuenses tras la llegada de la imprenta de Gutemberg.
NUEVA YORK.--- Las nuevas tecnologías para la difusión de textos hacen que muchos se pregunten si las editoriales tradicionales están llamadas a desaparecer como ocurrió con los monjes amanuenses tras la llegada de la imprenta de Gutemberg.Con la popularización de los ordenadores personales surgió el debate sobre el futuro de los libros: las grandes firmas dedicadas a publicar la palabra escrita en su formato tradicional insisten en que nada ha cambiado; otros piensan en reinventar el mundo editorial.El Centro Americano de Tokio organizó en julio una conferencia a la que invitó a dos figuras del mundo literario estadounidense, Jason Epsein, director editorial de Random House durante 40 años y una de las figuras claves en la revolución de las ediciones de papel reciclado durante los años 1950, y Robert Pinsky, célebre poeta.Epstein, de 72 años, señaló que existen dos cualidades claves en lo que denomina "giro paradigmático" en el mundo del libro.Primero, la capacidad para transmitir un texto en manera digital desde cualquier sitio donde hay una conexión de Internet y, segundo, la posibilidad de hacer transacciones en la red entre el escritor y el usuario sin necesidad de intermediarios."Esas dos posibilidades permiten digitalizar, almacenar y transmitir cualquier libro que se haya escrito", según Epstein, quien además distingue dos tipos de libros electrónicos, también conocidos como e-libros: en pantalla o por demanda.Epstein añadió que "los lectores podrán reproducir textos digitales como imágenes en una pantalla o, lo más probable en mi opinión, como un libro físico impreso por petición en máquinas como las de los cajeros automáticos".La predicción inquieta enormemente a las editoriales, ya que la tecnología convertiría a cualquier persona en editor y la función de estas compañías quedaría en entredicho: la nueva editorial no necesitaría imprimir, almacenar o distribuir libros.Pinsky explica otro riesgo: "las nuevas tecnologías tendrían el potencial para arrasar, homogeneizar y reducir las cosas a su forma más cruda, más banal".No obstante, el conocido poeta reconoce que también "tendrían el potencial para poner a disposición de mucha gente una extensa variedad de bienes culturales extremadamente deseables".En ese sentido, recordó que cada vez más bibliotecas en los Estados Unidos prestan e-libros de forma gratuita y más piratas descubren el interés de este mercado, no muy desarrollado, compitiendo con las iniciativas digitales de los vendedores de libros.Las editoriales han intentado defenderse con el diseño de libros electrónicos con fecha de caducidad que limita el período que los usuarios tienen para leer el libro.Otras, como la editorial Simon & Schuster, han llegado al extremo de negarse a distribuir libros a las bibliotecas hasta que el tema de los derechos de autor no se resuelva.RosettaBooks, una compañía estadounidense de Internet dedicada a publicar a través de la red los libros más conocidos del siglo XX, ganó una importante batalla legal la semana pasada ante la petición de las poderosas editoriales Random House, PenguinPutnam y Simon & Schuster, de que cerraran el negocio tras empezar a vender copias digitales de ocho libros.RandomHouse apeló la decisión de la corte, mientras que Rosetta la aplaudió pues argumenta que son los autores y no la editorial los que tienen los derechos electrónicos y pueden revenderlos si quieren.Los sindicatos y representantes de autores apoyan las tesis de RosettaBooks.




