Cocinar con energía solar reduce efecto invernadero
Tras el compromiso de la cumbre del clima de Bonn, se abre el camino para la inversión en proyectos ecológicos, algunos de ellos tan originales como la "cocina solar", método que evita la emisión de gases contaminantes y que pronto podría llegar a la República Dominicana y Haití.
BONN.--- Tras el compromiso de la cumbre del clima de Bonn, se abre el camino para la inversión en proyectos ecológicos, algunos de ellos tan originales como la "cocina solar", método que evita la emisión de gases contaminantes y que pronto podría llegar a la República Dominicana y Haití.Los promotores de este sistema instalaron sus cocinas, que a simple vista parecen antenas parabólicas con una olla dentro, por todo el recinto en el que se celebra la conferencia de Bonn.Su objetivo es demostrar que la lucha contra el cambio climático puede comenzar con pequeñas iniciativas, que evitan la contaminación y hacer más fácil la vida a los más pobres del planeta.La cocina parte de un principio sencillo: concentrar los rayos solares en un punto, con el fin de aprovechar el calor natural para preparar alimentos. Pero su inventor, Dieter Seifert, ha necesitado diecisiete años para perfeccionar el modelo y conseguir que cumpla con los criterios de seguridad, comodidad y eficacia.Las cocinas, realizadas con aluminio y acero, sólo necesitan la luz directa de los rayos solares y pueden llegar a concentrar el calor de tal manera que se necesitan treinta minutos para hervir tres litros de agua.La energía solar es una de las más limpias -no produce desechos, ni gases contaminantes y no se acaba- y podría sustituir la leña con la que muchos pueblos continúan cocinando en todo el mundo.Seifert explicó entusiasmado a EFE el avance que supondría que tantos millones de personas pudieran dejar de recorrer kilómetros para recoger ramas y troncos. Pero es que además del esfuerzo físico, los efectos medioambientales de esta práctica son catastróficos, pues en muchas zonas apenas quedan ya árboles.En la cumbre de Bonn quedó más claro que nunca la importancia de que se mantengan y regeneren los bosques, que funcionan como absorbentes de los gases contaminantes producidos por la industria y otras actividades humanas.El peligro es que cuando los árboles se talan o se incendian, esos gases nocivos vuelven a liberarse y contribuyen al efecto invernadero, un fenómeno que provoca el calentamiento de la Tierra.Las cocinas solares podrían colaborar, por tanto en la protección del medioambiente, según explica Seifert, que asegura que si su método se distribuyera a todas las familias del planeta que cocinan con leña, se podrían dejar de emitir 800 millones de toneladas de dióxido de carbono al año."Eso es más de lo que un país como Canadá tiene pensado reducir sus emisiones anuales de gases contaminantes", explica el responsable de la organización "EG Solar".El promotor de la cocinas solares tiene mucha confianza en que pronto los países industrializados comiencen a sufragar su envío a países en desarrollo dentro del Protocolo de Kioto.De acuerdo a este tratado, los principales emisores de gases pueden contabilizar dentro de sus compromisos de reducción los proyectos ecológicos que financien fuera de sus países.Tras la firma de acuerdo del pasado lunes en la cumbre de Bonn, se pueden comenzar ya a poner en marcha esos proyectos, entre ellos los de cocinas solares, que ya se encuentran en muchas regiones del planeta gracias a iniciativas piloto.Seifert asegura que Alemania y otros países industrializados están interesados ahora en invertir en el envío de estos utensilios a la República Dominicana y Haití, donde, según explica, apenas quedan ya superficies forestales.Las cocinas son aptas para todo, según asegura el inventor, que reparte a los interesados un libro de recetas escrito por su esposa en el que explica como hacer desde una tortilla de patatas, hasta una pizza, pasando por una pastel de cerezas.La familia Seifert predica con el ejemplo y cocina en el jardín de su casa alemana con uno de estos reflectores solares durante todo el año. Incluso en el frío invierno germano, en el que dicen que es incluso más rápido cocinar porque la luz del sol es más directa.Aseguran que el único problema es cuando un nube tapa los rayos de sol. Para eso tiene existen dos soluciones: una de ellas esperar y la otra introducir la cacerola envuelta en toallas en una cesta, donde se mantiene el calor y la comida se sigue preparando.




