Greenpeace protesta ante embajada japonesa de Chile por caza ballena
Un grupo de activistas de Greenpeace se manifestó ante la Embajada de Japón en Chile para denunciar la caza de ballenas por parte de la flota pesquera de ese país.
Santiago de Chile.--- Un grupo de activistas de Greenpeace se manifestó ante la Embajada de Japón en Chile para denunciar la caza de ballenas por parte de la flota pesquera de ese país.Los miembros del movimiento ecologista protestaron durante media hora por la presión que, a su juicio, ejerce Japón sobre algunos países para conseguir que se revoque la prohibición de la caza de estos cetáceos.En lo que calificaron como "una acción pacífica", los activistas de Greenpeace ondearon una bandera japonesa bañada en sangre, mostraron un tarro de carne de ballena en conserva y exhibieron las enseñas de los países que, según ellos, han cedido a las presiones de Japón.La protesta en la capital chilena coincide con el segundo día de sesiones que los 41 países miembros de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) celebran en Londres.Según Greenpeace, Japón ha condicionado en la última década su ayuda económica a los países en vías de desarrollo al apoyo a la reapertura de la caza comercial de ballenas y al rechazo a la creación de nuevos "santuarios" que aseguren la protección de estos animales.Entre estos países se encuentran Guinea y los estados caribeños de Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Santa Lucía, San Vicente y Las Granadinas, San Kitts y Nevis.Asimismo, la organización ecologista internacional teme que Panamá y Marruecos, integrados recientemente a la Comisión Ballenera Internacional, voten a favor de las tesis de Japón.Desde que en 1986 la CBI prohibió la caza comercial de ballenas, Japón ha intentado por diversos medios revertir la decisión.Uno de estas iniciativas fue la creación, en 1987, del Instituto para el Estudio de Cetáceos, que lleva a cabo capturas "científicas" de ballenas, para obtener información relevante que permita la caza sustentable de estos animales.Sin embargo, la Comunidad Científica Internacional y la Comisión Científica de la CBI consideran inútiles los datos aportados por Japón y los medios utilizados para la investigación, sostiene Greenpeace.




