Primer eclipse de tercer milenio entre danzas, cantos y bengalas
Millones de personas fueron testigos en Africa Austral del primer eclipse del tercer milenio, que fue recibido con cánticos, danzas, aullidos, fuertes bocinazos y el lanzamiento de bengalas.
LUSAKA.---- Millones de personas fueron testigos en Africa Austral del primer eclipse del tercer milenio, que fue recibido con cánticos, danzas, aullidos, fuertes bocinazos y el lanzamiento de bengalas.Un manto de tinieblas comenzó a cubrir a primera hora de la tarde el cielo de Lusaka, que durante los siguientes tres minutos y catorce segundos vivió una situación insólita: completamente a oscuras y sumergida en el ruido ensordecedor provocado por sus asombrados habitantes y miles de turistas.El ambiente era de fiesta en el aparcamiento central de la capital de Zambia, donde familias enteras esperaban el acontecimiento desde primera hora de la mañana, acomodadas en sillas plantadas en el asfalto, entre la música que procedía de radios-casetes y el olor de fritura de los puestos de comida callejera.Las autoridades habían declarado la jornada "fiesta nacional" y muchos funcionarios paseaban con un teléfono móvil en la mano para poder contar de inmediato el prodigio a sus amigos, mientras que grupos de visitantes occidentales preparaban sus poderosos teleobjetivos para captar el histórico momento.La llegada del fenómeno provocó grandes manifestaciones de júbilo entre la muchedumbre. La mayoría de los asistentes comenzó a gritar, otros a abrazarse y a mover rítmicamente el esqueleto y algunos a soplar largos cuernos de antílope y búfalo, curvos y de los que salía un lúgubre rugido.Los automovilistas empezaron a hacer sonar los claxon de sus coches y los niños a lanzar bengalas y petardos conocidos como "buscapiés", que serpentean a ras de suelo y con los que más de uno se llevó un buen susto."Ha sido fantástico. Nunca había visto algo parecido. Creo que es una bendición de Dios", dijo a EFE Irene Nyrenda, de 32 años y para quien el hecho de que Lusaka fuera la única capital de la región desde la que pudo verse el eclipse: "No es una casualidad. El Señor ha querido premiar a Zambia"."Los viejos tienen miedo de estas cosas, pero nosotros no. Las nuevas generaciones entienden lo que es esto", comentó Nixon Kalombo, de 21 años y que un rato después de concluida la fiesta continuaba portando las gafas especiales que sirven para proteger los ojos durante el fenómeno.No obstante, el precio de estas gafas, de unos 3.500 kwanchas (alrededor de un dólar), resultó prohibitivo para muchos de los asistentes, que recurrieron a procedimientos caseros y poco seguros para protegerse de los efectos perniciosos de las radiaciones solares, como papel de aluminio o vendas.Pero estos problemas no impidieron que la mayoría disfrutara del fenómeno. Así, Brigitte Olenga, de 19 años, lo definió como "sencillamente, místico".La joven aseguró que no dejará escapar la ocasión de ver todos los eclipses que pueda, "porque estoy segura de que fortalecen el espíritu. Yo ahora me siento mucho mejor".Aunque con menos nitidez que en Lusaka, el fenómeno también pudo verse en una franja de 150 kilómetros de ancho y que cruza toda la zona meridional del continente, desde las costas de Angola, en el Atlántico, hasta las playas de Mozambique, en el Indico.Según los especialistas, el siguiente eclipse total de sol podrá divisarse en el 2002 y también desde Africa Austral, donde los más optimistas ya piensan en repetir la fiesta y el negocio.Y es que el acontecimiento ha supuesto para los países de la región una afluencia inusitada de extranjeros y, por tanto, un ingreso extra.




