Soldados y policías abrazan reencuentro con la vida
En ese segundo infinito sobraron las palabras... Fue un eterno momento soñado por padres , madres , esposas , hijos , soldados y policías que llevaban casi tres años sin sentir la calidez de un abrazo , la seguridad de una mirada , el amor de un beso , la paz interior que solo puede brindar una familia.
Por José Duviel VásquezFLORENCIA.-- En ese segundo infinito sobraron las palabras... Fue un eterno momento soñado por padres , madres , esposas , hijos , soldados y policías que llevaban casi tres años sin sentir la calidez de un abrazo , la seguridad de una mirada , el amor de un beso , la paz interior que solo puede brindar una familia.Así comenzó el fin de la agonía , de las noches de desvelo , de la incertidumbre del mañana , del temor de la muerte....Allí , en el batallón número 12 "Liborio Mejía" de Florencia , estos 29 hombres que un día perdieron la libertad mientras defendían su patria volvieron a vivir.La emoción incontenible que sentían sus familiares cuando empezaron a ver sobrevolar los helicópteros que traían los soldados y policías de regreso explotó en lagrimas y abrazos y besos que no querían terminar cuando pudieron volver a sentir el calor de sus cuerpos en medio de sollozos."El secuestro de mi hijo lo soporté porque Dios es muy grande", dijo el padre del patrullero Jairo Emilio Flores, quien cayó en poder de las Farc durante la toma de Mitú , en el Vaupés.Otro de los uniformados , tranquilizó a su madre que mientras agradecía a Dios el milagro de su regreso a casa no daba crédito a lo que sus ojos veían..."Tranquila mamá , no llore más. Aquí estoy , no es un sueño , aquí estoy".Cuando hoy vio descender del helicóptero a su hijo, el agente de policía Luis Alfonso Rodríguez, doña Concepción inmediatamente regresó al 10 de julio de 1999, cuando en una noticia de radio escuchó el nombre de Luis Alfonso.Y hoy cuando lo abrazó, no pudo evitar las lágrimas, esas que ha derramado sin cesar durante casi dos años, que la llevaron a rezar más que nunca, a participar en marchas y manifestaciones y a llamar constantemente a Caracol Radio para dejarle mensajes a Luis Alfonso.Por su parte , Marleny Orjuela , símbolo de la lucha incansable de las madres y esposas de soldados y policías , fue tan abrazada y besada por todos los liberados , como si fueran su propio hijo , quien aún permanece en cautivero.Ella , fue la única mujer que abanderándose de la causa de todas las madres de uniformados secuestrados , y tras abandonar su carrera y su familia luchó dia y noche , llegó hasta los campamentos , llevó y trajo cartas , fotos , videos y mensajes de esperanza entre los plagiados y sus seres queridos.Antes del reencuentro con sus familias, los policías y soldados recibieron preparación sicológica y revisión médica, aseguró el encargado de la coordinación en el terreno del Comité Internacional de la Cruz Roja , Juan Fuerte."Los delegados fueron las primeras personas que vieron. Se les hizo un trabajo sicológico de preparación para el reencuentro con las familias y la incorporación a la vida normal", aseveró.Mientras tanto , en algún lugar de la zona de distensión , en el sur del país , once guerrilleros de esa agrupación insurgente , excarcelados por hallarse en delicadas condiciones de salud , también recibían el abrazo de los suyos , tal y como lo contempla el acuerdo de intercambio humanitario.




