expertos devuelven tras once años llaves de torre "enderezada"
Tras once años de esfuerzos, el comité de expertos responsable de las obras de consolidación ha entregado a la ciudad de Pisa (norte de Italia) las llaves de una Torre "enderezada" salvada definitivamente del peligro de derrumbe.
ROMA.---Tras once años de esfuerzos, el comité de expertos responsable de las obras de consolidación ha entregado a la ciudad de Pisa (norte de Italia) las llaves de una Torre "enderezada" salvada definitivamente del peligro de derrumbe.El director de este comité internacional desde 1997, el ingeniero Michele Jamiolkowski, aseguró hoy con optimismo que la estructura "se mantendrá en pie por lo menos otros trescientos años", tras haber logrado reducir su inclinación en casi cuarenta centímetros."La restauración de la Torre inclinada ha sido una odisea apasionante", confesó el experto, orgulloso de poder garantizar la supervivencia de una construcción cuyo defecto le ha hecho famosa en el mundo pero amenazaba al mismo tiempo su propia existencia.Este profesor universitario, de 69 años y origen polaco, se ha convertido hoy en uno de los protagonistas de la simbólica "devolución" de la Torre, tras haber tenido que superar todo tipo de dificultades técnicos y burocráticos para finalizar su proyecto.Las vicisitudes de los largos años de trabajos fueron recordadas hoy en la ceremonia en la Plaza de los Milagros de Pisa, en donde la Torre, en realidad un "campanile" (campanario) forma un armonioso grupo con el "Duomo" (la catedral) y el Baptisterio.Este conjunto arquitectónico, en estilo románico del siglo XII, figura en la lista del Patrimonio de la Humanidad para la UNESCO. El acto de hoy contó con la presencia del nuevo ministro de Infraestructuras y Transportes, Pietro Lunardi, encargado de la entrega simbólica de las llaves al alcalde de la ciudad toscana.Tras congratularse por este nuevo "milagro" de la recuperación del edificio, ambos felicitaron efusivamente a Jamiolkowski y a su equipo de quince expertos.La técnica por ellos escogida fue la de extraer toneladas de tierra situada bajo el campanario en la parte opuesta a la inclinación, de manera que el edificio, de 14.500 toneladas de peso y 55,86 metros de altura, cediera sobre ese lado y se asentara.La intervención definitiva, comenzada en enero de 1999 tras numerosas pruebas y con infinitas precauciones, recuperaba un antiguo proyecto de 1962 del ingeniero romano Fernando Terracina, cuya técnica de estabilización de edificios históricos ya había sido probada con éxito en la catedral de Ciudad de México.En medio de la alegría que reina hoy entre los ciudadanos y los comerciantes de Pisa parece quedar lejos la fecha del 7 de enero de 1990, cuando el entonces ministro de Obras públicas, Giovanni Prandini, se vio obligado a ordenar el cierre del monumento.Tras siglos de descuido y visitas incontroladas, la estructura ya se había inclinado ya 4,5 metros respecto a su eje, y ante el riesgo de un colapso el ministro tomó tan impopular medida, prometiendo al mismo tiempo su reapertura en el plazo "de dos o tres años como máximo".Pero sus previsiones eran demasiado optimista, como el tiempo se encargó de demostrar, ya que los pisanos han visto pasar ante sus ojos once Gobiernos, quince decretos distintos y un gasto de 55.000 millones de liras para ver hoy realizado su sueño.Sin embargo, la Torre inclinada, uno de los monumentos más emblemáticos de Italia, no será reabierta de nuevo a los visitantes hasta el próximo mes de octubre, y de forma restringida.Sus 293 escalones solamente podrán ser recorridos en grupos de un máximo de treinta personas, acompañados de dos guías, y tras el pago de una entrada de 25.000 liras (cerca de 12 dólares).Antes del cierre, más de 800.000 personas subían anualmente a la Torre, cuya construcción se inició en 1174, según un proyecto del arquitecto Bonnano Pisano, cuando Pisa era una potencia marítima y se atrevía a desafiar a otros Estados mediterráneos.Se trataba de uno de los monumentos mas visitados de Italia, con sus siete niveles de galerías adornadas de columnatas. Además, la situación de Pisa, a un centenar de kilómetros de Florencia (norte de Italia), la convertían en etapa obligada en un recorrido artístico por el país.Mañana, con motivo de la festividad de San Rainiero, patrón de la ciudad, a orillas del Arno tendrá lugar un concierto en el que participarán los cantantes Andrea Bocelli -nacido en esta localidad- y Cecilia Gasdia.Al igual que hoy, y de forma extraordinaria, volverán a sonar las siete campanas de bronce de la Torre, cuyo silencio durante años había llenado de dolor el corazón el pisanos y que ahora repican para anunciar al mundo la salvación del monumento.




