Entierran a adolescente colombiana muerta en atentado de Tel Aviv
Miles de colombianos residentes en Israel, así como israelíes, llenaron hoy la iglesia católica de San Pedro en Yafo, y después el cementerio cercano, para darle su último adiós a la joven de 15 años Caterín Castañeda, muerta el pasado viernes en el atentado suicida en una discoteca de Tel Aviv.
JERUSALEN.---- Miles de colombianos residentes en Israel, así como israelíes, llenaron hoy la iglesia católica de San Pedro en Yafo, y después el cementerio cercano, para darle su último adiós a la joven de 15 años Caterín Castañeda, muerta el pasado viernes en el atentado suicida en una discoteca de Tel Aviv.Castañeda, una de los dos víctimas no israelíes de las 20 causadas por el suicida palestino que se inmoló ante la discoteca "Pachá", había llegado a Israel hace ocho años con su madre, Ludivia Arias, que hoy se mostraba desesperada por la pérdida de su hija.La iglesia de San Pedro, en la ciudad vieja de Yafo (junto a Tel Aviv), donde estuvo instalada la capilla ardiente, estaba abarrotada por jóvenes colombianos e israelíes, compañeros de la adolescente fallecida, familiares y amigos, profesores de su instituto y numerosos miembros de la comunidad de trabajadores colombianos de Israel, que cuenta con unas 15.000 personas.La madre, Ludivia, menor de 40 años, tuvo que ser sacada a la calle cuando, presa del dolor, tras abrazarse al féretro de su hija, envuelto en las banderas de Colombia e Israel.Hace ocho años había llegado a Israel como trabajadora ilegal desde un barrio dormitorio de Cali, y se trajo a su hija después. El padre se encuentra en Estados Unidos y no ha podido asistir al sepelio de su hija.Ludivia, que no habla hebreo, trabajaba como empleada doméstica hasta que se casó con el israelí Gabriel Talker, y de este segundo matrimonio tienen un hijo de tres años, Elirán, que ahora ha perdido a su medio hermana.Caterín estudiaba en un Instituto en Tel Aviv y, según contó a EFE Cristina, la joven que cuidaba de ella y de su hermanito, "era una israelí más, hablaba hebreo perfectamente".Hace unos meses la madre la envió a EEUU con su padre ante la situación creada en el país por la Intifada palestina, pero ella decidió volver porque "echaba de menos a sus amigos".La religión católica de madre e hija no afectaba para nada a sus relaciones con su nuevo marido judío."Nada más oír que el atentado era en la discoteca 'Pachá' la madre se fue para el hospital y se puso a buscarla entre los heridos. Al principio creyeron que era una chica que estaba en el quirófano con la cara destrozada, pero después fueron al Instituto Forense y allí la encontraron, fue la primera que les mostraron", afirma Cristina."La mamá está mal, muy mal, ahora está bajo el efecto de los tranquilizantes", agrega.Caterín había ido a la discoteca con una amiga suya del colegio, Alona, de origen ruso, que se encuentra en estado crítico a causa de sus heridas. Su madre le había dado el dinero para salir esa noche.En la iglesia, repleta de ramos de flores y banderas colombianas e israelíes, un pequeño coro de colombianos, acompañados por dos músicos, cantaron en español canciones de paz y el "aleluya", mientras los adolescentes compañeros de Caterín lloraban."Quería ser modelo, y también esperaba contenta el momento de hacer su servicio militar israelí", afirmaba un compañero de Caterín.Miles de personas y decenas de coronas de flores acompañaron esta tarde el féretro de Caterín hasta su última morada, el Cementerio Católico de Yafo.




