Desarrollan crema contra dermatitis que sustituirá a la cortisona
Una crema para la piel contra la "dermatitis atópica" (generalmente llamada neurodermatitis) puede sustituir pronto los preparados de cortisona usados hasta ahora contra esta enfermedad, que afecta sobre todo a los niños.
VIENA.--- Una crema para la piel contra la "dermatitis atópica" (generalmente llamada neurodermatitis) puede sustituir pronto los preparados de cortisona usados hasta ahora contra esta enfermedad, que afecta sobre todo a los niños.Según confirmaron hoy a EFE fuentes del laboratorio del grupo internacional farmacéutico Novartis en Viena, donde el medicamento ha sido desarrollado por un equipo encabezado por el científico Anton Stuetz, la sustancia llamada ASM 981 se utilizará también contra la psoriasis.El fármaco ha resultado efectivo en unos estudios clínicos según los cuales hasta se puede aplicar en zonas sensibles del cuerpo, como la cara, e incluso en bebés de tres meses.La dermatitis atópica es una afección común y cada vez más frecuente que afecta aproximadamente a una de cada cinco personas en los países occidentales y destaca por los síntomas de inflamación y picor de la piel, que queda seca e hinchada.Los estudios realizados señalan que entre la mitad y las tres cuartas partes de los pacientes que la contraen enferman ya antes de los seis meses de edad.Un estudio internacional ha constatado que este tipo de eccema, que puede persistir durante varios años, figura a nivel mundial entre los mayores problemas de salud.En los estudios, cuyos resultados se han publicado en la revista británica "British Journal of Dermatology", se ha podido eliminar la preocupación de que la sustancia efectiva, la asomicina, sea absorbida por el cuerpo a través de la piel.Incluso en los niños en los que hubo que tratar hasta un 70 por ciento de la superficie del cuerpo apenas se detectaron rastros del medicamento en la sangre, que por otra parte disminuyó significativamente el prurito después de sólo ocho días de tratamiento.Además se ha podido demostrar que su aplicación no tiene un impacto negativo en la piel, como por ejemplo que se haga más fina, resquebrajada e incluso atrófica, como sucedía en la aplicación a largo plazo de la cortisona, usada desde hace 40 años en estos casos.




