El Valencia se clasificó para las semifinales de la Liga de Campeones
El noruego John Carew se rehabilitó en Mestalla con un gol que permitió al Valencia clasificarse para las semifinales de la Liga de Campeones, y que, además, invirtió el sentimiento de la afición valencianista hacia él, pasando de vilipendiado a héroe en pocos minutos.
VALENCIA.---- El noruego John Carew se rehabilitó en Mestalla con un gol que permitió al Valencia clasificarse para las semifinales de la Liga de Campeones, y que, además, invirtió el sentimiento de la afición valencianista hacia él, pasando de vilipendiado a héroe en pocos minutos.El atípico delantero centro valencianista logró el único tanto del partido ante el Arsenal inglés, que unido al del argentino Fabián Ayala en Highbury en el encuentro de ida de los cuartos de final (2-1) daba al Valencia el pase a la semifinal europea.Pese al gol, el partido de ayer no fue un camino de rosas para el delantero noruego, pues hasta bien avanzado el choque, el futbolista continuó en la dinámica de fallar las más claras ocasiones de gol de su equipo como ya sucedió tres días atrás ante el Alavés en la Liga española. Ese oscuro protagonismo derivó en que la afición de Mestalla centrase su frustración en el espigado delantero valencianista, que fue silbado y gritado repetidamente por unos seguidores que se desesperaban ante la colección de fallos de Carew en el remate.Sin embargo, el minuto 72 del partido de ayer será difícil de olvidar para el joven Carew. Un remate suyo de cabeza, tras un preciso centro desde la banda, convertía al villano en héroe, al vilipendiado en idolatrado, y los gritos de reproche se transformaban en júbilo y euforia desatada.De un plumazo, quedaba en el olvido el carrusel de errores que el futbolista del Valencia había protagonizado en los últimos partidos y con una acción que no es precisamente uno de sus fuertes, ya que una de las principales críticas al jugador es su nula aportación de cabeza al juego, pese a su envergadura.Incluso en su fisonomía, Carew es un jugador peculiar. Si el estereotipo del nórdico presenta una destaca altura y, sobre todo, el cabello rubio y la tez blanca, el jugador del Valencia cumple con el requisito de la estatura, pero contrasta y se distingue notablemente por su color tostado.En menos de una temporada y con apenas 21 años, el jugador nórdico ha experimentado más sensaciones y experiencias de las que podía imaginar a su llegada a Valencia, pues de un país sin apenas presión futbolística recalaba en una cultura que poco se para a pensar en la edad del jugador y si en la alta ficha que percibe.Carew aterrizó en el Valencia esta temporada procedente del Rosenborg noruego y en su nuevo destino se encontró con la difícil misión de ser uno de los encargados de hacer olvidar al argentino Claudio 'Piojo' López, que en las dos últimas temporadas había asumido el papel de 'hombre gol' del equipo valencianista.En principio, y dada su juventud, se pensó que el jugador sería el recambio natural del uruguayo Diego Alonso, otro espigado delantero pero más veterano y que al ser un fichaje solicitado por Héctor Cúper contaba con todos lo números para ser titular.Pronto esta teoría quedó rota. A las pocas jornadas de Liga, Carew se hizo con la titularidad y se convirtió, junto a Juan Sánchez, en el máximo goleador del equipo, lo que le permitió vivir momentos brillantes y de reconocimiento a su labor. Sin apenas tiempo para darse cuenta, Carew comprobó la dureza del profesionalismo y la dependencia que el delantero tiene del gol. Su sequía ante las porterías rivales cambió los aplausos por pitos y las alabanzas en críticas. Del delantero del futuro se pasaba a hablar de las dudas en la progresión de un jugador sin recursos.Pese a estos altibajos y la dureza de algunos momentos de la afición valencianista con el jugador, Cúper no se dejó influir y lo mantuvo en el equipo. En una décima de segundo, en la que el balón contactó con su cabeza, daba la razón a un técnico argentino, que bien sabe lo que es tener a la grada de Mestalla en contra.




