Pompeyanos no supieron que se morían en erupción del Vesubio
Los pompeyanos víctimas de la erupción del Vesubio en el año 79 murieron tan rápido a causa del intenso calor que ni siquiera tuvieron tiempo de levantar las manos en un acto reflejo de defensa, según un estudio que publica la revista "Nature".
LONDRES.----- Los pompeyanos víctimas de la erupción del Vesubio en el año 79 murieron tan rápido a causa del intenso calor que ni siquiera tuvieron tiempo de levantar las manos en un acto reflejo de defensa, según un estudio que publica la revista "Nature".Cuando el volcán empezó a dar las primeras señales de actividad, unas ochenta personas de las 300 que vivían en la ciudad de Herculano, en Nápoles, buscaron refugio en una docena de casetas para guardar barcas en la playa, bajo un acantilado.Los expertos encabezados por Alberto Incoronato, de la Universidad napolitana Federico II, desenterraron los esqueletos de las 80 víctimas de sus nichos de ceniza solidificada y descubrieron que se encontraban en posiciones naturales y relajadas.A los ochenta pompeyanos les mató en el acto una nube de residuos volcánicos a una temperatura superior a los 500 grados centígrados, que vaporizó los tejidos blandos de las víctimas y cubrió con ceniza sus cuerpos.Muchos de los habitantes de Herculano y Pompeya, en la falda del Vesubio, murieron por asfixia pero los que se encontraban en las casetas fallecieron "en menos de una fracción de segundo", explican los investigadores."Sus posiciones no forzadas reflejan las posturas en las que estaban en el momento en el que cayó el primer alud de lava", agregan.Según los científicos, "estos individuos, que no sufrieron impacto mecánico, no muestran ningún indicio de reacción de autoprotección voluntaria o de espasmos agónicos, lo que indica que la actividad de sus órganos vitales debe haberse detenido en un lapso más breve que el tiempo de reacción consciente, un estado conocido como choque fulminante".La primera avalancha de lava alcanzó las ciudades doce horas después de que comenzara la erupción y cuando llegó al borde del acantilado se precipitó hacia abajo, envolviendo a las personas que se encontraban en las casetas.Algunos de los esqueletos presentan fracturas y orificios en sus cráneos causados por el intenso calor.Las muestras de esmalte dental y coloración de los huesos apunta a que las víctimas se vieron sometidas a temperaturas superiores a los 500 grados.




