Depresión, la enfermedad del futuro por sobre el sida y el cáncer
La depresión se constituirá en la peor enfermedad del futuro, por encima del sida y el cáncer, aseguran expertos ecuatorianos que hoy, domingo, recuerdan el día internacional de la salud mental.
Quito.--- La depresión se constituirá en la peor enfermedad del futuro, por encima del sida y el cáncer, aseguran expertos ecuatorianos que hoy, domingo, recuerdan el día internacional de la salud mental.Para el psicólogo ecuatoriano Bruno Stornaiolo, una multiplicidad de factores han llevado a que las afecciones mentales se difundan como verdaderas epidemias sociales.La pérdida de ánimo, o la depresión, sin embargo, no es una enfermedad actual, pues en la historia se han producido hechos que revelan su situación endémica mundial."En la antigûedad se pensó que este mal era producto de hechizos, brujerías, producto del demonio, pero se ha ido avanzando y se llegó a la conclusión de que la depresión era respuestas del individuo ante el ambiente", ante su entorno, afirma Starnaiolo.Existen dos tipos de depresión, exógenas y endógenas, dependiendo si se producen por alteraciones químicas del individuo, o factores ambientales.La depresión exógena es la que se produce cuando hay alteraciones químicas en el organismo, especialmente en el cerebro, que no produce las sustancias en la suficiente cantidad que el individuo requiere para actuar "normalmente".Las frustraciones pueden también generar depresiones "endógenas" que se evidencian cuando las personas que la padecen intentan alejarse del mundo, entran en crisis por huir del medio o el dolor.La depresión, según el psicólogo, implica una condición de sentirse "menos vivo" y de allí que esos estados de ánimo puedan conducir a otras alteraciones como el suicidio o la violencia tan generalizada en el mundo."El juego de la afectividad humana" se liga a los estados de ánimo y la depresión tiene una relación muy íntima entre la alegría y la frustración, concluye Stornaiolo.Sin embargo, no comparte el que las afecciones mentales puedan atribuirse exclusivamente a las condiciones económicas, en un mundo donde la mayoría de sociedades están muy pendientes de las alteraciones en ese campo.Los económicos son factores que contribuyen a la depresión de los seres humanos y de las sociedades, aunque hay otros muchos, señala el especialista.El cinco por ciento de depresivos en Ecuador necesitan de tratamientos psicoterapéuticos, pues tienen comportamientos depresivos naturales, producidos por alteraciones químicas.El estrés es otra de las afecciones mentales muy comunes y que ganan terreno, pero que se producen como una respuesta inmediata de los individuos frente a la realidad que afrontan.Stornaiolo explica el estrés con una dinámica: "Si se tomara con la mano derecha la punta de un resorte y el otro extremo con la izquierda, la distancia que hay entre uno y otro lados es la línea del estrés"."El estrés es la tensión" entre las expectativas que se han tenido (la mano derecha) y la realidad (la mano izquierda), agrega el psicólogo.Cuando esa tensión se rompe, sobreviene el estrés que cada vez se hace más frecuente porque "la vida nos exige cada vez más, nos exige más dinero, el lograr metas".Además, dice el experto, cuando la línea del estrés llega a límites intolerables, puede degenerar en depresión y hacer surgir todos los comportamientos derivados de esa enfermedad como el suicidio, la ansiedad, la desesperación y la violencia.El cumplimiento de las metas de vida y los tratamientos químicos son las únicas curas para los estados depresivos que incluso pueden aparecer hasta por el clima. Según el médico las sociedades que habitan en ambientes fríos son más propensas a la depresión.Uno de cuatro habitantes en el mundo, según algunos médicos -o de cada cinco según otros-, adolece de algún tipo de enfermedad mental, siendo la depresión y el estrés las afecciones más comunes. Se estima que para el 2020 los estados depresivos ocuparán el primer lugar de las afecciones humanas.El estilo de vida moderno, que impulsa el individualismo y la violencia, es uno de los factores que ha difundido la depresión como un mal social y mundial, según el especialista Enrique Aguilar, del Ministerio de Salud ecuatoriano.En Ecuador, se calcula que la depresión afecta a 600.000 personas, es decir cinco de cada cien, según una publicación del diario ecuatoriano El Universo.




