Pirata pide viagra con tarjeta de crédito de Bill Gates
Un joven pirata informático galés robó los datos de la tarjeta de crédito de Bill Gates, jefe de Microsoft, y la usó para ordenar vía Internet una caja de Viagra para hacérsela llegar a su oficina en Seattle, informó el diario The Sun.
LONDRES.----- - Un joven pirata informático galés robó los datos de la tarjeta de crédito de Bill Gates, jefe de Microsoft, y la usó para ordenar vía Internet una caja de Viagra para hacérsela llegar a su oficina en Seattle, informó el diario The Sun.La historia se remonta a un par de años atrás cuando Rafael Gray, nombre del pirata informático, tenía sólo 17 años y con su computadora personal logró entrar al sistema de varios sitios comerciales en Internet y se apoderó de los datos de las tarjetas de crédito de más de 23 mil personas, además de Gates.No contento con esto, Gray publicó algunos de estos datos en un sitio que él creó para la ocasión y en el que se apodaba "curador", que en galés significa "custodia".La empresa por Gray montada no pasó obviamente inadvertida y, en una acción conjunta entre Scotland Yard y el FBI, Rafael fue detenido, interrogado e incriminado.La historia terminó en los diarios y mientras la firma Microsoft no hace comentarios, la policía calculó que los daños ocasionados por Gray alcanzan al menos a unos 3 millones de dólares, entre los costos para reparar los sitios violados y los gastos de los bancos para sustituir las tarjetas de crédito.Rafael se defendió afirmando que su empresa no tenía fines de lucro y que sólo quería demostrar que los sitios comerciales no son seguros.Para fundamentar su defensa, Gray dijo que antes de utilizar los datos de la tarjeta de crédito de Bill Gates había mandado a Microsoft varios correos electrónicos para ponerlos al tanto de la facilidad de acceso al software del grupo.Como los mensajes fueron ignorados el joven decidió que para atraer la atención de Bill Gates debería llevar al cabo semejante gesto clamoroso.El joven se declaró culpable de piratería informática y mientras ahora espera su juicio en la corte de Swansea, en Gales, encontró trabajo en una compañía de software que lo contrató como consultor para la seguridad.




