Una plataforma a toda prueba, pese a 3.000 fallos y averias
La estación espacial rusa Mir ha demostrado ser "a toda prueba" al superar uno tras otro los cerca de 3.000 fallos y averías diversas que ha sufrido en sus 15 años en órbita.
Por Bernardo Suárez IndartMOSCU.-----.- La estación espacial rusa Mir ha demostrado ser "a toda prueba" al superar uno tras otro los cerca de 3.000 fallos y averías diversas que ha sufrido en sus 15 años en órbita.Con los dedos cruzados, los especialistas del Centro de Control de Vuelos Espaciales de Rusia (CCVE) esperan que la plataforma no flaquee en el crucial momento de entrar en la atmósfera, para que su caída en el Pacífico sur pueda ser controlada."El Centro de Control de Vuelos Espaciales informa de que la estación espacial Mir fue puesta anoche en régimen SQP (Sálvese Quien Pueda)", reza uno de los tantos chistes sobre la poca fiabilidad de la que fuera orgullo de la cosmonáutica rusa.Pero lo cierto es que la Mir, integrada por una base y cinco módulos científicos y diseñada para cinco años de vida útil, ha desplegado una extraordinaria capacidad de supervivencia en sus tres lustros de explotación ininterrumpida.Uno de los principales puntos flacos de la plataforma espacial ha sido su sistema informático, cuyos frecuentes fallos, sobre todo en los últimos años, pusieron a prueba a sus tripulantes.Las averías de los ordenadores de a bordo dejaron varias veces la estación a la deriva, sin energía eléctrica y comunicaciones, sin sus vitales sistemas de regeneración de aire y calefacción.No han faltado tampoco los errores humanos: el 14 de enero de 1994, la nave Soyuz-TM-17 hizo un vuelo de reconocimiento alrededor de la Mir antes de regresar a tierra y colisionó con la estación.Como más tarde se aclaró al investigar uno de los episodios más graves en la vida de la Mir, un mando de la Soyuz se desconectó "accidentalmente", y el comandante de la nave, Vasili Tsiblíev, sólo en el último momento logró evitar el choque frontal.La Mir recibió entonces su primera herida: la "Soyuz" le arrancó un pedazo del revestimiento térmico.Los inquilinos de la plataforma incluso han tenido que actuar como bomberos al menos en dos ocasiones. El primer incendio a bordo se produjo el 15 de octubre de 1994 al estallar una pastilla generadora de oxígeno.Las llamas se propagaron por una tubería de ventilación y sólo la rápida reacción del cosmonauta Valeri Poliakov, quien apagó el fuego con un traje que encontró a mano, impidió la tragedia.En noviembre de 1996, la Mir vivió otra situación de emergencia, no por prosaica menos peligrosa: se habían saturado los contenedores de desechos orgánicos y prácticamente los tripulantes de la plataforma no tenían dónde hacer sus necesidades.Por falta de financiación, Rusia había pospuesto en varias ocasiones el lanzamiento de la nave de avituallamiento que debía llevar al espacio contenedores vacíos.Pero la verdadera prueba de fuego para la Mir se produjo el 25 de junio de 1997, cuando en una fallida maniobra de acoplamiento la nave de carga Progress M-34 se estrelló violentamente contra la estación e inutilizó el módulo "Spektr" y cuatro baterías solares.A bordo de la Mir, que quedó dos días a oscuras, estaban el ruso Alexandr Lazutkin, el estadounidense Michael Foale y el comandante de la misión, Tsiblíev, único ser humano que ha experimentado en carne propia dos "colisiones espaciales".Aunque el choque parecía haber sido el golpe de gracia a la Mir, la Agencia Aeroespacial rusa anunció que seguiría en funcionamiento hasta "el último tornillo" y envió a la plataforma urgentemente una tripulación de relevo."Fontaneros espaciales" fue el apelativo que se les dio a Anatoli Soloviov y Pável Vinográdov, los cosmonautas que llegaron a la Mir el 7 de agosto de 1997 para reparar las graves averías que había sufrido la plataforma a consecuencia de la colisión.A su regreso a la Tierra 197 días después, Soloviov y Vinogradov fueron recibidos como héroes: su trabajo en condiciones de gran precariedad salvó la vida de la estación, que todavía recibiría las que se convertirían en las cuatro últimas misiones tripuladas.Después de muchas dudas, en diciembre de 2000 el Gobierno ruso decidió hundir la mítica plataforma, pero no por su ancianidad, sino porque ya no había dinero para mantenerla."El estado de los sistema de la Mir ya no permite su explotación segura", dijo eufemísticamente entonces Yuri Kóptev, director de la Agencia Aeroespacial de Rusia.




