Mejoran terapias obesidad, pero pildora milagrosa esta lejos
Las terapias contra la obesidad han permitido descubrir en los últimos años algunas de las hormonas y genes que regulan las grasas, pero la "píldora milagrosa" que nos mantenga siempre esbeltos está todavía muy lejos, opinan los expertos.
SAN FRANCISCO (EEUU), - Las terapias contra la obesidad han permitido descubrir en los últimos años algunas de las hormonas y genes que regulan las grasas, pero la "píldora milagrosa" que nos mantenga siempre esbeltos está todavía muy lejos, opinan los expertos."La obesidad es un problema complejo, en el que intervienen la sobrealimentación, los cambios en el metabolismo y la falta de ejercicio. Por eso la obesidad no puede tener una solución fácil", afirmó la neurobióloga Sarah Leibowitz, de la Universidad Rockefeller de Nueva York, en un debate sobre esta cuestión organizado en la ciudad estadounidense de San Francisco.Además de los hábitos y el estilo de vida, las hormonas y los genes que las dirigen son un capítulo añadido en el complejo tratamiento de la obesidad, a la que se empieza a denominar la "plaga silenciosa" de nuestro tiempo.En Estados Unidos, uno de los países desarrollados que sufre de modo más agresivo el problema, la obesidad afectaba a uno sólo de los 50 estados en 1991; cuatro años más tarde, en 1995, más de 25 estados sufrían este problema; y en 1999, la obesidad afectaba a las tres cuartas partes del país.Este debate sobre la obesidad ha reunido en San Francisco, en la asamblea de la Asociación Estadounidense para el Avance de las Ciencias (AAAS), a algunos de los principales expertos en el tratamiento de la obesidad, incluido el descubridor de la hormona "leptina", Jeffrey Friedman.Friedman, que trabaja también en la Universidad Rockefeller de Nueva York, descubrió en 1994 la "leptina" y el gen del mismo nombre que la regula, tras crear un ratón obeso en el que demostró los efectos en la acumulación de la grasa que tiene la hormona.Hasta ahora, los científicos han ido trabajando con monoaminas, péptidos estomacales y del cerebro, genes mutantes y otras sustancias y tratamientos, y comienzan a diseñar terapias genéticas que pudieran ser útiles en este problema.En Estados Unidos se considera que tienen sobrepeso las personas cuyo índice de masa corporal -lo que por sus siglas en inglés se llama BMI- supera hasta en 20 kilogramos su peso ideal, mientras que la obesidad es a partir de los 30 kilos.Dos terceras partes de la población se consideran con sobrepeso y casi el 50 por ciento obesos, aunque los índices de EEUU sobre el BMI son más rigurosos que los de otros países.Joel Elmquist, otro experto de la Universidad de Harvard, en Massachusetts, afirmó que la obesidad es, en gran medida, un problema de comportamiento.Por ejemplo, explicó que "los índices de obesidad y de consumo de horas delante de un aparato de televisión son muy parecidos".No es que la televisión engorde, habían explicado con anterioridad los autores de este tipo de estudios, sino que quita tiempo para otras actividades, desde el deporte a la conversación, que han demostrado quemar más calorías que el salto de un programa a otro.La obesidad, según opinó Elmquist, trasciende la importancia estética que tanto preocupa en las sociedades industriales, las más afectadas por la alimentación rica en grasas, y penetra de lleno en el terreno de la salud.Las enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis o la apnea del sueño, entre otras dolencias, guardan una relación directa o indirecta con la acumulación de grasa.El colesterol está considerado como uno de los factores de riesgo de mortalidad más importantes.Sarah Leibowitz aseguró que se ha contabilizado ya un total de 10 hormonas implicadas de alguna manera en la aparición de la obesidad. Estas hormonas regulan los péptidos en el hipotálamo, una región del cerebro.La investigadora afirmó, asimismo, que el problema de la obesidad tiene una "complejidad extrema"."Cuando se pasa de una dieta constituida en un 30 por ciento por grasas a otra con un 40 por ciento de grasas, hay un montón de cambios en la expresión de nuestros genes", opinó.Los problemas complejos como la obesidad requieren soluciones que integren cambios en todas las partes implicadas, dijo la neurobióloga, una de las que opinan que las píldoras milagrosas es algo todavía lejano.




