Los Sumerios buscaban en el suicidio la inmortalidad
Los suicidios colectivos protagonizados por los reyes de los Sumerios, que hace cinco mil años se encerraban en sus tumbas con sus mujeres e hijos, guerreros y otros mandatarios, escondían la búsqueda de la inmortalidad, anunció hoy el orientalista italiano Giovanni Pettinato.
ROMA --- Los suicidios colectivos protagonizados por los reyes de los Sumerios, que hace cinco mil años se encerraban en sus tumbas con sus mujeres e hijos, guerreros y otros mandatarios, escondían la búsqueda de la inmortalidad, anunció hoy el orientalista italiano Giovanni Pettinato.El experto reveló en el III congreso arqueológico nacional en Florencia (centro) que la clave del misterio de las sepulturas colectivas reales de esta antiquísima civilización de Mesopotamia, que permanece sin resolver desde su hallazgo en Irak en 1933, se encuentra en una pequeña tabla cuneiforme.La pieza fue hallada en las últimas excavaciones de Me-Turan, en la confluencia de los ríos Djala y Tigris, al norte de Bagdad y pertenecía a la colección privada de un sacerdote que vivió poco después del año 2000 a.C.Según Pettinato, descifrador de la epopeya del primer rey de los sumerios, Gilgamesh, el texto revela por qué éste decidió morir, junto a toda su corte, y como esta decisión fue asumida después por todos sus predecesores.La tabla cuenta -según el experto- como el soberano, cuyo origen era considerado divino, soñó con un diluvio y pidió al dios del agua la inmortalidad para su pueblo, pero éste le respondió que sólo podía concedérsela a un solo hombre, el único superviviente tras el diluvio.Así, Gilgamesh ordenó vaciar el Eufrates y "cuando el fondo del río vio el sol" hizo construir dentro un gran mausoleo de piedra cubierto de oro en el que se introdujo junto a sus esposas, hijos y la entera corte: al cerrarse las tumbas, el agua del río volvió a su cauce y arrasó a todos.A juicio de Pettinato, si alguno decidiese buscar en el cauce del Eufrates encontraría las sepulturas reales que responden a la descripción de la tabla de Me-Turan, aunque citó otros ejemplos de tumbas reales colectivas que podrían pertenecer a los sucesores de Gilgamesh.El especialista italiano recordó que el británico Leonard Wolley descubrió en 1933 en la capital sumeria de Ur dos tumbas en forma de cripta que se remontaban al 2400 a.C.En su interior fueron hallados 82 cuerpos, pues junto al rey, sus esposas e hijos habían sido sepultados 32 guerrilleros y guardias reales armados, dignatarios, músicos, bailarinas y doncellas."Todos murieron juntos y llevaban con sí una copa cuyos residuos los arqueólogos británicos lamentablemente no pensaron indagar para descubrir su contenido", lo que podría haber dado alguna pista sobre las causas de la inmolación, añadió Pettinaro. Otra sepultura colectiva, que data del 2600 a. C., fue encontrada en la ciudad iraquí de Kish con los cadáveres de 60 personas, "muy probablemente enterradas con vida".Para reforzar sus argumentos, el experto italiano recordó de hecho que entre los sumerios la sucesión real no era dinástica, "pues los hijos de los reyes seguían a sus padres en la muerte" y "eran las estructuras políticas y jerárquicas las únicas que podían garantizar la continuidad del Estado".




