Brasileños espantados con una final que casi acaba en tragedia
La prensa brasileña recoge hoy el sentir de la mayoría de los habitantes del país, que han declarado su indignación y horror ante los hechos ocurridos en la final de la liga nacional de fútbol, que acabó con casi un centenar de heridos.
RÍO DE JANEIRO.--- La prensa brasileña recoge hoy el sentir de la mayoría de los habitantes del país, que han declarado su indignación y horror ante los hechos ocurridos en la final de la liga nacional de fútbol, que acabó con casi un centenar de heridos.Lo que pudo ser una auténtica tragedia ocurrió en el estadio Sao Januario, de Río de Janeiro, cuando se jugaban 23 minutos del partido de vuelta de la final entre el Vasco da Gama y el Sao Caetano.El vascaíno Romario de Souza acaba de salir del terreno lesionado y una avalancha de gente cayó inesperadamente sobre el campo, tras la rotura de una valla metálica de una de las tribunas.El caos y el pánico se adueñaron del estadio, que según informes no oficiales estaba ocupado por unas 50.000 personas, cuando su capacidad apenas alcanza a 40.000.Unas 70 personas resultaron con heridas de distinta consideración y en total 159 debieron ser atendidas por las lesiones o las crisis de nervios provocadas por el pánico.Tres heridos, entre ellos una niña de cinco años que debió ser operada del abdomen, permanecían hoy ingresados en el hospital Souza Aguiar, al que ayer se trasladó el caos que se apropió de la cancha del Vasco da Gama."Trágico final", titula hoy el Jornal dos Sports, el decano de la prensa deportiva brasileña."Es el fin", dice Lance, sobre un fondo negro que ilustra el "día de luto" que vivió el fútbol brasileño cuando todo estaba preparado para una gran fiesta."Resultado: 159 heridos", dice un gran titular del diario Extra, mientras que O Globo destaca que "en vez de fiesta, hubo tragedia"."Tragedia" también fue el gran titular escogido por O Día, diario que subtituló su portada con la palabra "Irresponsabilidad" en grandes caracteres.La mayoría de los diarios coincide, citando fuentes no oficiales, que la caída de la valla fue producto de la presión de hinchas que pretendían huir de una pelea surgida en la tribuna y en que la se enzarzaron aficionados que discutían sobre las condiciones físicas de Romario, que en enero cumplirá 35 años.También la prensa acusa al vicepresidente del Vasco da Gama, Eurico Miranda, de haber "provocado" el desastre al permitir un exceso de venta de ingresos que rebasó la capacidad del estadio.Además, todos los diarios y comentaristas deportivos critican el hecho de que Miranda insistió, en medio de un campo abarrotado de heridos, con diez ambulancias y dos helicópteros sobre el césped, en que el partido continuase luego de que los lesionados fuesen retirados.El empate a cero que registraba el marcador cuando se suspendió el partido le daba el título al Vasco da Gama, que había empatado 1-1 en su visita al Sao Caetano.Después de que se confirmó la suspensión del encuentro, decidida por el gobernador de Río de Janeiro, Anthony Garotinho, Miranda obligó a sus jugadores a regresar al campo con la copa que estaba en juego, los proclamó campeones y les acompañó en una vuelta olímpica que indignó incluso a muchos hinchas del Vasco da Gama.Según la prensa, el Club de los Trece, que agrupa a los clubes más poderosos del país y organiza el torneo, decidirá la próxima semana dar por terminado el partido y que el título sea compartido entre el Vasco da Gama y el Sao Caetano.Esa salida "salomónica" sería la alternativa ideal para muchos de los dirigentes, dice el diario Lance.Según el periódico, en el Club de los Trece se considera que el partido no podría continuar por el clima que se ha generado tras el desastre del sábado y las otras opciones serían aún más traumáticas.Una de ellas sería dar por terminado el partido y concordar con Miranda en que el 0-0 del momento de la suspensión le da el título al Vasco.La otra sería aceptar un posible reclamo del Sao Cateano, darle los puntos por perdidos al Vasco y proclamar campeón al club de la segunda división paulista, pero colocándose enfrente de Miranda, uno de los "hombres fuertes" del fútbol nacional.




