EEUU dividido por un empate técnico entre Bush y Gore
Estados Unidos está políticamente dividido con republicanos y demócratas enfrentados como nunca, en un ambiente tan crispado que algunos se preguntan si este ha sido el verdadero "efecto 2000".
WASHINGTON --- Estados Unidos está políticamente dividido con republicanos y demócratas enfrentados como nunca, en un ambiente tan crispado que algunos se preguntan si este ha sido el verdadero "efecto 2000".Este año ha quedado claro que se trata de un país totalmente fragmentado en las elecciones presidenciales, al Congreso y hasta en los tribunales con los magistrados marcadamente separados entre conservadores y liberales.El hecho de que esa división profunda se manifestase también en el Tribunal Supremo de la nación y en el de Florida confirma hasta donde ha llegado el efecto de la crisis desatada por el controvertido resultado electoral.Pero la fractura va más allá de las diferencias entre republicanos y demócratas. Esta es una nación con más de 200 años de historia y 275 millones de habitantes que en el momento de tomar decisiones se divide entre conservadores, liberales y moderados, blancos y negros, hombres y mujeres, el país rural y el urbano.Para los analistas, la fragmentación del país es muy profunda para despacharla como una mera indecisión entre dos candidatos presidenciales de poco magnetismo: el presidente electo George W. Bush y el vicepresidente saliente Albert Gore.Algunos indican que el país comienza a vivir el efecto de una generación - los "baby boomers" (nacidos después de la Segunda Guerra Mundial)- segmentada desde la década del 60: por Vietnam, el aborto y la lucha por los derechos civiles, entre otros asuntos.Bush ganó la Presidencia por la ventaja más reducida (271 votos electorales frente a 267 del demócrata Albert Gore) desde 1876.Gore se ha convertido en el cuarto candidato que pierde la Casa Blanca a pesar de haber ganado el voto popular, en su caso por más de 337.000 sufragios.El Senado, por segunda vez en su historia, ha quedado igualado (50 republicanos y 50 demócratas, aunque el vicepresidente electo Richard Cheney podrá emitir votos decisivos).Los republicanos controlarán la Cámara baja 221-211, con dos independientes y una vacante a causa de la reciente muerte del demócrata por California Julian Dixon.Las encuestas constatan el fraccionamiento. Los electores afroamericanos se volcaron en la urnas de forma abrumadora para rechazar a los republicanos, con el 91 por ciento apoyando a Gore y sólo el nueve por ciento a Bush.Mientras, los hispanos, que parecían adorar a Bush, se reafirmaron como demócratas, en proporción de 2 a 1, incluso en el mismo estado del Gobernador de Texas y presidente electo de EEUU.Sanford Levinson, profesor de la Universidad de Texas, piensa, sin embargo, que la prolongada batalla judicial postelectoral no sólo es culpa de la división de los electores, sino también de la propia Constitución del país.Levinson sostiene que se ha corroborado que la Constitución de EEUU, a causa del complicado sistema electoral, no está preparada para resolver situaciones tan niveladas."El bipartidismo no es ahora una opción, sino un requisito", afirmó el líder de la minoría demócrata del Senado, Tom Daschle, al describir la situación a la que se enfrenta Estados Unidos durante la presidencia de George W. Bush.Bush ha comenzado a tender puentes hacia los demócratas del Congreso y los diversos bloques republicanos, convencido de que sin medidas de consenso se le complicará la gestión de su gobierno y la influencia de Estados Unidos a nivel mundial."Es el momento de buscar terreno común, de construir consenso", sostuvo Bush el pasado día 13, en un mensaje al país una hora después de que Gore reconociera su derrota.Por primera vez desde 1953, los republicanos podrán tener el control de la Casa Blanca y las dos cámaras del Congreso.Estas insólitas presidenciales han nublado también la percepción sobre el sistema judicial, más aún después de que un segmentado Tribunal Supremo de Estados Unidos, en una votación de 5-4, le arrebató las posibilidades de victoria al demócrata Gore.Para el historiador Howard Gillman, de la Universidad de California del Sur, "lo que el tribunal ha hecho es aliarse con la mitad del país en contra de la otra mitad".




