Palmeiras enmudeció a la Bombonera y la prensa no ocultó decepción
Desilusión y sabor amargo fueron elegidos por la prensa argentina para reflejar este jueves la decepción que causó el empate 2-2, conseguido la noche pasada como local por Boca Juniors ante el campeón brasileño saliente Palmeiras, en el partido de ida de la final de la Copa Libertadores de fútbol.
BUENOS AIRES - Desilusión y sabor amargo fueron elegidos por la prensa argentina para reflejar este jueves la decepción que causó el empate 2-2, conseguido la noche pasada como local por Boca Juniors ante el campeón brasileño saliente Palmeiras, en el partido de ida de la final de la Copa Libertadores de fútbol.En los papeles previos, tal resultado dejaría a los brasileños la mesa servida para el bicampeonato cuando el miércoles próximo reciba a los argentinos en el Morumbí de San Pablo, para el desquite.Otra muestra de la desazón, esta vez de la hinchada, fue que el repleto estadio La Bombonera mostró un silencio sepulcral cuando el árbitro uruguayo Gustavo Méndez marcó el final del encuentro. Clarín lo calificó como "del temblor al silencio".El deportivo Olé incluyó un gran título con un gráfico "rezo por vos", y sobre dos fotografías de jugadores de ambos equipos, unos felices y los otros cabizbajos, estampó en portugués: "Alegría nao tem fin", "Tristeza nao tem fin".Añadió que "Boca sintió la presión de jugar la final de la Copa y Palmeiras fue un rival muy difícil (...) Boca sufrió en la mitad de cancha. Nunca encontró al Palmeiras y tampoco contó con una individualidad que lo salvara ante un equipo que tuvo más y mejor la pelota".Además, destacó, que "no funcionó" la esperada dupla letal atacante integrada por Martín Palermo y Guillermo Barros Schelotto porque "los dos aportaron más en lo anímico que en la cancha".Olé definió como "Euller, el aguafiestas" al atacante brasileño que "preocupó toda la noche a la defensa de Boca. Y se llevó un premio grande: metió el empate con sabor a victoria".Para Clarín quedó "gusto amargo en la Boca. El equipo de Bianchi no tuvo juego y no supo resolver el partido. Ahora tiene que jugarse el resto en el Morumbí".Agregó que "Boca sólo empató y quedó con toda la preocupación. Sin fútbol ni calma, no pudo resolver sus problemas ni siquiera cuando entraron el mellizo Guillermo y Palermo".También para Crónica el partido fue "con un sabor amargo en la Boca (...) La Bombonera terminó muda (...) en un silencio que 'se escuchaba'". No obstante, puso una cuota de optimismo para preguntar: "¿Quién dijo que todo está perdido?".De su lado, La Nación subrayó "A esperar un milagro (...) Desilusión (...) Quedó obligado a la hazaña (...) el resultado y el mal rendimiento dejaron a la Bombonera en silencio".Página/12 señaló "Boca, con pronóstico reservado" y "La Bombonera estuvo llena, pero largo rato silenciosa (...) Boca jugó por debajo de lo que esperaba la multitud y no consiguió la victoria para la que había hecho algunos pocos méritos más que un Palmeiras prolijo", mientras que La Prensa rescató que "sólo queda soñar con el milagro".




