Cien mil estrellas desconocidas detectadas por ISO en la Vía Láctea
Unas cien mil estrellas hasta ahora desconocidas fueron detectadas en el centro de la Vía Láctea por el Observatorio Espacial de lo Infrarrojo (ISO) de la Agencia Espacial Europea (ESA), anunció ésta.
PARIS - Unas cien mil estrellas hasta ahora desconocidas fueron detectadas en el centro de la Vía Láctea por el Observatorio Espacial de lo Infrarrojo (ISO) de la Agencia Espacial Europea (ESA), anunció ésta.La Agencia hizo públicos los primeros resultados del programa científico internacional consagrado a esa tarea."El bulbo central de nuestra galaxia se asemeja al agitado corazón de una gran ciudad", comentó Alain Omont, del Instituto de Astrofísica de París."La densidad de las estrella es en él 500 veces más importante que en todo el resto de la galaxia. Las estrellas llegan a chocar entre ellas. Estas estrellas nos aportan numerosas informaciones; sus velocidades relativas, por ejemplo, pueden revelar la existencia de antiguas galaxias absorbidas por la nuestra", explicó.Ese núcleo no había sido explorado convenientemente nunca a raíz de la densa polvareda que lo oculta. En el marco del programa ISOGAL, llevado a cabo por astrónomos alemanes, españoles, franceses, italianos, holandeses y suecos, pero también chilenos, norteamericanos, indios y sudafricanos, el telescopio espacial europeo permitió atravesar esa barrera opaca y escrutar detalladamente, durante más de 255 horas, la población estelar del centro de la galaxia.Desde ya, unas 100.000 estrellas, hasta ahora desconocidas, pudieron ser identificadas gracias a las imágenes de ISO, cuyos datos fueron completados por los del proyecto internacional DENIS, que utiliza el telescopio del Observatorio Europeo Austral (European Southern Observatory/ESO) instalado en La Silla (Chile).ISO (Infrared Space Observatory) funcionó desde noviembre de 1995 hasta mayo de 1998 y acumuló más de 30.000 observaciones. Su "muerte" programada, debida al agotamiento de sus reservas de helio líquido, elemento necesario para mantener sus instrumentos a una temperatura extremadamente baja, cercana al cero absoluto, se produjo al cabo de ventiocho meses de atividad, en vez de los 18 que inicialmente se esperaban.El balance de esas observaciones aún no ha concluido, ni mucho menos, y seguirá aportando nuevos conocimientos.




