El transporte espacial estaría a punto de una revolución
A primera vista, parece una idea de ciencia ficción: desplazarse en el espacio a una velocidad próxima a la de la luz, pero el profesor de física Robert Winglee piensa que con su nave espacial de propulsión magnética, es posible conseguirlo.
GREENBELT, EUUU - A primera vista, parece una idea de ciencia ficción: desplazarse en el espacio a una velocidad próxima a la de la luz, pero el profesor de física Robert Winglee piensa que con su nave espacial de propulsión magnética, es posible conseguirlo.La idea de este profesor de física de la universidad de Washington (Seattle, noroeste), es, por ahora, tan sólo un prototipo, pero si logra concretarse, permitirá reducir en diez veces la duración de los viajes interplanetarios, haciendo posible la exploración espacial más allá de nuestro sistema solar.La agencia espacial estadounidense ha tomado esta idea con tal seriedad que decidió participar en su financiación y de las pruebas que deben tener lugar proximamente en sus laboratorios del Centro de vuelos espaciales Marshall en Huntsville (Alabama, sureste)."Las simulaciones informáticas han confirmado el buen fundamento de esta teoría. Si ella se comprueba en las pruebas realizadas por la NASA, podría convertirse en una realidad para el año 2010", manifestó Winglee a la AFP, durante una presentación de sus trabajos.Su idea es tan simple que ha dejado a más de un científico asombrado. Consiste en enviar una máquina espacial dentro de una "burbuja" magnética capaz de desdoblar los vientos solares y acelerar progresivamente la velocidad de la nave a 80 km por segundo, es decir a 288.000 km por hora (!).A esta fenomenal velocidad, no tomaría más que tres o cuatro años para llegar al límite de nuestro sistema solar, situado a 6.000 millones de kilómetros, comparado con los 42 años que emplearían las naves con la tecnología disponible actualmente.En comparación, las naves espaciales estadounidenses, se desplazan a 7,7 km por segundo (27.700 kilómetros por hora) y la sonda Deep Space 1, con su motor iónico alcanza una velocidad de solamente 13.000 kilómetros por hora.La idea le surgió a Winglee al estudiar las frecuentes erupciones en la superficie del sol. Fue entonces que descubrió que un campo mangnético se forma delante del plasma que es violentamente lanzado al espacio.Es conocido que la Tierra tiene a su alrededor un un inmenso campo magnético, la magnetósfera que obra a manera de una burbuja protegiendo el planeta.Los vientos que se escapan del sol desarrollan velocidades colosales, cercanas a los 3,6 millones de kilómetros por hora, que son desdoblados por esta "burbuja", que crea un movimiento de impulso sobre la Tierra, que sin embargo no logra desplazarla, debido a su enorme masa.Pero este impulso podría ser suficiente para desplazar un objeto de una masa más pequeña, una nave espacial por ejemplo, explicó Winglee.La idea consiste en recrear esta "burbuja" alrededor de la nave e impulsarla.Además de su simplicidad, el aspecto más destacable de esta teoría bautizada "propulsión a plasma mini-magnetosférica" (M2P2), es que utiliza principios que la física conocía hace mucho tiempo."Desde la época de los cohetes V-2, nosotros nos hemos quedado atados a la propulsión química", señala el número dos de la NASA, Ed Weiler. "Si los hombres queremos alcanzar las estrellas algún día, tendremos necesidad de utilizar este tipo de pensamiento innovador".




