Abuso de fármacos favorece las infecciones
El abuso de fármacos antibióticos y antivirales es contrario al avance de la medicina contemporánea, al afinar las capacidades de resistencia de los microbios, según la Organización Mundial de la Salud.
NUEVA YORK - El abuso de fármacos antibióticos y antivirales es contrario al avance de la medicina contemporánea, al afinar las capacidades de resistencia de los microbios, según la Organización Mundial de la Salud.Enfermedades que parecían ya próximas a desaparecer recientemente mostraron renovada virulencia, advierte el informe anual de la OMS, difundido hoy en Ginebra, que sugiere un análisis "más amplio y prudente" de los medicamentos utilizados en las últimas décadas para combatir enfermedades infecciosas.Valga como ejemplo el problema de la tuberculosis, que se ha intensificado en Estonia, Letonia y parte de Rusia y de China, con un caso cada diez resistente a los más poderosos antibióticos.La malaria atacó de nuevo en diversas regiones tropicales, y en Tailandia no responde más a los tratamientos usados hasta ahora.En la India, por otra parte, la leishmaniosis visceral resiste a los fármacos considerados hasta el momento la línea de defensa principal.Un tercio de los que sufren hepatitis del tipo B en los países desarrollados no responde ya al lamivudine, luego de un año de terapia, mientras en un número creciente de casos los enfermos de sida no experimentan ningún beneficio con el AZT.La penicilina, que parecía capaz de derrotar cualquier bacteria, en el 98 por ciento de los casos hoy no sirve ni siquiera para curar una gonorrea, señaló David Heymann, director de los programas de la OMS para males infecciosos.Hasta 1990, tifus y disentería epidémica, en la India, se combatían con fármacos de bajo costo e ineficaces, prosigue el informe de la OMS.Por tal motivo, también los hospitales son potenciales fuentes de microbios, y el 60 por ciento de las infecciones contraídas en ellos se relaciona con microorganismos resistentes a los fármacos, que sólo en Estados Unidos matan a 14.000 personas por año.La resistencia es un fenómeno natural, agravado por el mal uso de los fármacos. Si para los países más ricos se puede casi siempre hablar de abuso, para los más pobres se debe apuntar a la carencia. En ambos casos, los resultados son similares.Los microbios desarrollan resistencia tanto frente a remedios ampliamente usados cuanto con los que, para ahorrar, se suministran en dosis inferiores.La eficacia de los fármacos hoy en uso no durará más de 10-20 años, según Heymann, que anticipa una "carrera contra el tiempo" de la comunidad científica para crear nuevos remedios.La espera de los mismos no debe sin embargo hacer bajar la guardia, porque contar con algo que aún no existe sería como "jugar al azar con la saluda pública".El problema reviste también serias recaídas económicas y sociales, si se considera que la cura de un enfermo de tuberculosis resistente a los antibióticos comunes cuesta 100 veces más que una cura normal.




