Descubren en el Cusco centro religioso inca con siete fardos funerarios
Investigadores del Instituto Nacional de Cultura descubieron en la ciudad del Cusco (sudeste de Perú) un centro administrativo religioso inca con siete envoltorios funerarios -entre ellos el de un niño de ocho a 10 años- que habrían sido sacrificados.
LIMA.--- Investigadores del Instituto Nacional de Cultura descubieron en la ciudad del Cusco (sudeste de Perú) un centro administrativo religioso inca con siete envoltorios funerarios -entre ellos el de un niño de ocho a 10 años- que habrían sido sacrificados.El centro administrativo religioso inca se encuentra sobre una extensión de 600 metros cuadrados en la zona de Silkinchani (9 km al sur del Cusco), descubierto hace unos meses, pero los envoltorios funerarios apenas fueron hallados hace unos días, dijo a la prensa el arqueólogo Alfredo Mormontoy Atayupanqui.Además de los restos funerarios se hallaron recintos, muros de piedra finamente labrada y ofrendas como pago a la tierra, agregó.Sostuvo que junto a los restos humanos de siete personas, "que pertenecían a un contexto funerario, también se descubrieron ollas ceremoniales, platos, vasijas, cántaros, morteros de piedras y tupus (predendores) de metal".Mormontoy señaló que los restos humanos al parecer fueron de personas escogidas para ser ofrendadas a la Pachamama (Madre Tierra) y al dios Sol, entre otras divinidades, "porque los entierros fueron encontrados con ajuares funerarios".La arqueóloga Nancy Olazábal dijo que en los entierros hay restos de un niño de ocho o diez años, en posesión fetal, adornado con alfileres o tupus, platos pequeños de 10 centímetros de diámetro y pulidores para los acabados de los objetos de cerámica.La zona de Silkinchani era para los antiguos peruanos un centro de adoración donde los incas realizaban sacrificios al dios Sol, sobre todo de niños. Era una pequeña población dedicada a la adoración de las huacas (ídolos o templos donde se adoran a ídolos) y deidades andinas.Algunos historiadores sostienen que Silkinchani fue un puesto de control para registrar el ingreso al Cusco de todos los vasallos que procedían del Collasuyo.




