Doña Flor enterró a su tercer marido asesinado en Colombia
Luego de enterrar el jueves a su esposo, el concejal Francisco López, asesinado la víspera, Flor Puello una maestra del municipio colombiano de El Retiro (900 km al norte de Bogotá), oró en otras dos tumbas, las de sus anteriores compañeros, muertos en forma similar.
BOGOTA- Luego de enterrar el jueves a su esposo, el concejal Francisco López, asesinado la víspera, Flor Puello una maestra del municipio colombiano de El Retiro (900 km al norte de Bogotá), oró en otras dos tumbas, las de sus anteriores compañeros, muertos en forma similar.Según el diario El Espectador de Bogotá de este viernes, el sábado pasado, mientras López participaba en un juego popular, "alguien, en un estilo 'Garciamarquiano' hizo circular el rumor de que esa sería la última partida que jugaba, porque no pasaría del martes o miércoles".El caso de Flor es la radiografía de cientos de familias que han visto caer bajo el fragor de las balas del conflicto armado interno que vive Colombia, a sus esposos, hijos y demás familiares, especialmente en los sectores rurales y más desprotegidos de la población.El miércoles, cuando la maestra se preparaba para salir hacia la escuela, recibió la noticia de que habían asesinado a su esposo.Dos hombres sin identificar que viajaban como pasajeros en el automotor en el que se desplazaba el concejal López hicieron detener el vehículo y le ordenaron bajarse, pero él respondió que "si me van a matar, háganlo ya", y los sicarios le dispararon en la cabeza.De acuerdo con El Espectador, Francisco López era el tercer marido de Flor, y lo que es peor, "la mujer parece signada por la violencia porque sus tres esposos fueron muertos violentamente en un lapso de 12 años".El primero de ellos, Luis Torres, un educador como Flor, con quien tuvo un noviazgo de cuatro años y uno y medio de casados, apareció muerto y con signos de tortura en un despoblado del pueblo en 1988.Su segundo amor, Hernando Moreno, un comerciante independiente con quien alcanzó a vivir cuatro meses, fue asesinado también en circunstancias aún no esclarecidas.A su tercer marido, Flor lo conoció cuando él administraba una finca y ella, recién licenciada en español y literatura, buscaba urgentemente un empleo.López le ofreció un cargo como maestra en un sector rural y allí se enamoraron, casandose en 1992."Fuimos felices porque era un hombre detallista que siempre estaba pendiente de mi", aseguró Flor en medio de las lágrimas y vestida de negro.En el pueblo aseguran que es una mujer de malas, pese a que sigue siendo alegre y atractiva. "El caso de esta señora da como miedo", afirmó uno de los pobladores, señalando que "por ningún motivo me metería a tener amores con ella, a pesar de que sigue entera y atractiva a sus 40 años"."Yo no creo lo que dice la gente. Lo que ha sucedido son cosas del destino. Yo se lo dejo todo a Dios", responde Flor a los comentarios callejeros sobre su caso, que refleja en toda su dimensión el drama humano de la guerra en Colombia.




