Avanzan negociaciones para desocupar sede de Cruz Roja en Bogotá
El gobierno colombiano "avanza" en las negociaciones con los campesinos que ocupan desde hace más de dos meses la sede del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Bogotá, informó el jefe de la comisión gubernamental negociadora.
BOGOTA, - El gobierno colombiano "avanza" en las negociaciones con los campesinos que ocupan desde hace más de dos meses la sede del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Bogotá, informó el jefe de la comisión gubernamental negociadora.Fernando Medellín, gerente de la Red de Solidaridad Social (un programa presidencial de atención a los más pobres), en declaraciones a la AFP, se dijo "optimista" respecto a una pronta solución de la ocupación, pero declinó aventurar una fecha.Medellín, quien encabeza la comisión gubernamental que negocia la salida de los 200 ocupantes que permanecen en el CICR alegando su condición de desplazados por la violencia del conflicto interno armado del país, se abstuvo de ahondar en sus declaraciones argumentando un "pacto de discreción"."Hemos hecho un pacto de discreción (con los ocupantes) para asegurar que las negociaciones avancen, por ello sólo puedo decirle que confío en una pronta solución a la ocupación", puntualizó el funcionario, tras una conferencia de prensa en la que explicó las acciones gubernamentales para encarar el problema de los desplazados por la violencia en Colombia.Según Medellín, permanecen 201 personas en las sede del CICR -ubicada en un exclusivo sector del norte de Bogotá- pero a 47 de ellos se les ha comprobado que no son campesinos desplazados por la violencia, sino personas pobres que aprovecharon la situación para beneficiarse de la ayuda gubernamental.En ese sentido, el gerente de la Red reconoció que uno de los agravantes que tiene en Colombia el problema de los desplazados por la violencia, que estimó en un millón, es que en muchos casos resulta difícil establecer un lindero entre unos y otros.Inicialmente, el 4 de enero pasado, un centenar de personas ocuparon por la fuerza las oficinas del CICR para presionar al gobierno del presidente Andrés Pastrana a que atendiera su grave situación social y económica derivada de su condición de desplazados.Pero con el trascurrir de las semanas el número de ocupantes sobrepasó los 300, pero el pasado 29 de enero más de un centenar decidió abandonar la ocupación porque, según manifestaron, descubrieron que los voceros del movimiento ocultaban información sobre las negociaciones con el gobierno.




