Pinochet, una victoria con sabor amargo para América Latina
Una victoria con sabor amargo vivió América Latina el jueves, luego que el ex dictador chileno Augusto Pinochet escapó a un juicio por crímenes de lesa humanidad e inició el retorno a su tierra, donde para unos es un asesino y para otros un héroe nacional.
BUENOS AIRES.--- Una victoria con sabor amargo vivió América Latina el jueves, luego que el ex dictador chileno Augusto Pinochet escapó a un juicio por crímenes de lesa humanidad e inició el retorno a su tierra, donde para unos es un asesino y para otros un héroe nacional.Los latinoamericanos dijeron que Pinochet y el mundo aprendieron la lección de que nadie puede eludir su responsabilidad por violar los derechos humanos.Sus gobiernos aseguraron que a Chile, donde también aguardan a Pinochet múltiples causas si se le retira su inmunidad de senador vitalicio, se le ha dado el derecho de decidir la suerte de uno de los más criticados ex dictadores de la región."Hay una globalización de la justicia", dijo el premio Nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel, director de la argentina Fundación para el Servicio de la Justicia y la Paz. "La justicia anglosajona apoyó a la justicia española... su liberación fue política"."Aunque no vaya a continuar el juicio, el caso del general Pinochet marca un hito histórico en el tránsito del siglo XX al XXI y es el hecho de que efectivamente las violaciones a los derechos humanos no son un tema exclusivamente del dominio nacional de los países donde ocurren sino tienen una profunda repercusión internacional", dijo el Defensor del Pueblo de Perú, Jorge Santistevan.El presidente electo de chile, el socialista Ricardo Lagos, que asumirá el 11 de marzo, ha prometido asegurarse de que la justicia de su país estará en libertad de juzgar a Pinochet una vez que vuelva a su país, tras permanecer más de 16 meses detenido en Gran Bretaña.España había pedido la extradición de Pinochet, pero Gran Bretaña lo liberó argumentando que está demasiado enfermo para enfrentar un juicio.Para el juez chileno Juan Guzmán, que ha reunido 59 denuncias contra el general retirado, las condiciones ya están maduras para juzgar a Pinochet en Chile.Los gobiernos se sintieron divididos entre la necesidad de que la ley internacional fuera respetada y el deseo de que la justicia fuera administrada en casa.Argentina, que ha resistido la extradición a España de dos ex presidentes y decenas de otros militares acusados de matar a ciudadanos españoles durante la dictadura de los años 70, dijo que respetaba la decisión.El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo que su gobierno reconocía los deseos de Gran Bretaña, Chile y España, pero respetaba el derecho de una nación a juzgar a los suyos."Si alguien comete un crimen o es sospechado de un crimen en un país, es en esa nación donde debe ser juzgado", dijo Chávez.Heinz Moeller, canciller de Ecuador, dijo que cree "apropiado que sea la justicia de cada país que juzgue a sus nacionales".Grupos de derechos humanos dijeron que preveían la liberación de Pinochet desde hace semanas y, aunque dudaban de que vaya a ser juzgado en Chile, consideraron que se hizo cierto grado de justicia."El punto era mostrar a la humanidad que no hay impunidad para la violación de los derechos humanos y esto se consiguió", dijo Javier Miranda, hijo de una pareja que desapareció en Uruguay durante la dictadura de 1973-1985.Para Rafael Michelini, hijo del político uruguayo Zelmar Michelini, asesinado en Buenos Aires en 1976, fue una victoria."Antes de esto Pinochet era un héroe nacional en Chile y la gente miraba para otro lado, pero este caso lo puso en su lugar", dijo Michelini, senador de un pequeño partido político uruguayo.Pero en Brasil, Susana Lisboa encarnó la desilusión de muchos activistas cuya última esperanza de ver a Pinochet, de 84 años, juzgado por las más de 3.000 muertes y desapariciones durante sus 17 años de gobierno es ahora el juez chileno Guzmán."Una vez más ha ganado la impunidad", dijo Lisboa, miembro de la comisión brasileña de familias de desaparecidos durante la dictadura en ese país entre 1964 y 1985.Algunos de los pocos latinoamericanos que dijeron que ya era hora de perdonar y olvidar fueron los generales retirados de Argentina."Respeto la situación", dijo el general retirado Augusto Alemanzor acerca del regreso de Pinochet a Chile.Veinte años atrás Alemanzor era oficial del régimen militar que gobernó Argentina entre 1975 y 1983, pero no ha sido acusado de ningún crimen contra los derechos humanos."No estamos mirando atrás 20 o 30 años, estamos más preocupados por el futuro que por el pasado, que está tan cerca y es tan doloroso que solo crea problemas".




