Amigos de Pinochet de carnaval en Santiago
Partidarios del ex dictador chileno Augusto Pinochet festejaron el jueves su inminente llegada al país, mientras el gobierno responsabilizó al propio general por su prolongado arresto en Gran Bretaña.
Partidarios del ex dictador chileno Augusto Pinochet festejaron el jueves su inminente llegada al país, mientras el gobierno responsabilizó al propio general por su prolongado arresto en Gran Bretaña."La culpabilidad principal de este hecho radica en Augusto Pinochet", dijo el canciller, Juan Gabriel Valdés, un socialista que en el último tramo de la odisea legal lideró los esfuerzos del gobierno chileno por repatriar al ahora senador vitalicio."Este es un asunto desgraciado para la imagen de Chile en el exterior", agregó.Gran Bretaña resolvió en la mañana del jueves no extraditar a Pinochet a España, donde el juez Baltasar Garzón pretendía juzgarlo por crímenes contra la humanidad durante su régimen, entre 1973 y 1990, y el general partió de inmediato hacia Chile.La decisión del secretario del Interior británico, Jack Straw, desató júbilo entre los partidarios de Pinochet, que aguardaron en paciente vigilia nocturna la buena nueva, tras una seguidilla de frustraciones por los fallos judiciales adversos al general."Tenemos mucha alegría, pasó la pesadilla", dijo el general retirado Luis Cortés Villa, director ejecutivo la Fundación Augusto Pinochet.El ex dictador, de 84 años, permaneció arrestado en Londres por 16 meses, mientras el gobierno chileno y sus seguidores incondicionales exigían voz en cuello su retorno al país.Pero ni los reclamos por atropello a la soberanía o a la inmunidad diplomática que revestiría a Pinochet, lograron acercarlo al largo camino a casa.La puerta de salida sólo se entreabrió cuando las autoridades chilenas levantaron la tesis de que la frágil salud mental y física de Pinochet le impedía resistir un juicio en España.Exámenes médicos realizados en Gran Bretaña confirmaron el deterioro de la memoria del ex dictador y Straw cerró el capítulo de una sorprendente historia, que activistas de derechos humanos han equiparado al juicio de Nuremberg."Este proceso ya había llegado muy lejos y el señor Straw ha hecho lo que todos esperábamos que hiciera", comentó escuetamente Valdés.¿Una victoria para Chile? Los pinochetistas no tienen dudas."Ha sido un año muy duro para nosotros, pero el regreso de él nos trae, como chilenos, la recuperación de nuestra soberanía", dijo Leonora Gajardo, vocera de uno de los grupos que apoya al ex dictador.Los familiares de la víctimas de las violaciones a los derechos humanos Chile durante la dictadura, en cambio, sienten que perdieron una oportunidad inédita de que Pinochet fuese condenado.Pero es una batalla. Una más en los 26 años que llevan clamando justicia y buscando los cuerpos de los muertos que no tienen una lápida en ningún cementerio."Los 503 días que hemos logrado que esté detenido en Londres han sido el paso más significativo que hemos dado", dijo Viviana Díaz, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos."Vamos a seguir adelante. Vamos a pedir el desafuero de Pinochet y que las autoridades chilenas cumplan su palabra de que puede ser juzgado (en Chile)", agregó.Pero Valdés cree que el gobierno del presidente Eduardo Frei, que expira dentro de ocho días, ya no tiene mucho por hacer.Ahora, la responsabilidad recae en los tribunales chilenos, que acumulan 59 querellas en contra de Pinochet, ha dicho el gobierno."Creo que las condiciones están dadas para que se desarrolle un buen proceso en nuestro país y a partir del próximo lunes me dedicaré en exclusiva a eso", dijo a Reuters el juez Juan Guzmán, que acumula todas las causas contra Pinochet."Siento que esto es una gran responsabilidad y voy a tratar de asumirla con todo mi ser como magistrado", agregó.




