MAS DE SEIS MILLONES DE ALEMANES MADRUGARON PARA VER LA FINAL
Más de seis millones de alemanes madrugaron el domingo para ver en directo la última prueba del Campeonato del Mundo de Fórmula Uno, a pesar de que el ídolo germano, Michael Schumacher, no tenía oportunidad alguna de llevarse el título.
Más de seis millones de alemanes madrugaron el domingo para ver en directo la última prueba del Campeonato del Mundo de Fórmula Uno, a pesar de que el ídolo germano, Michael Schumacher, no tenía oportunidad alguna de llevarse el título.
La temprana hora para la transmisión en directo de la prueba, a partir de las 05.00 de la mañana, hora local alemana, no impidió a 6,35 millones de ciudadanos colocarse ante sus televisores.
En el momento de cruzar la meta, el número de telespectadores había crecido a 7,6 millones, cifra que incluye a niños a partir de tres años, según datos facilitados hoy, lunes, por la cadena privada que retransmitió la prueba, RTL.
La marca supera la de la pasada temporada en la emisión de la prueba japonesa, donde se alcanzaron 4,86 millones de espectadores.
La expectación ante el desarrollo del Gran Premio, donde se decidía el título de la temporada entre Mika Haekkinen y el compañero de escudería de Schumacher, Eddie Irvine, se disparó al levantarse la descalificación contra los dos pilotos de Ferrari, por presuntas irregularidades en la prueba anterior de Malasia.
Además, al aficionado alemán se le había "escatimado" la posibilidad de ver a su ídolo durante tres meses largos de temporada, a raíz de la lesión sufrida por Schumacher en Silverstone.
El triunfal regreso de éste para la prueba de Malasia, donde posibilitó la victoria de Irvine y el consiguiente ascenso de éste al liderazgo de la General, unido al hecho de que en Japón salía en la "pole position" acrecentaron las ansias de ver al que, para el aficionado alemán, es el mejor piloto del mundo




