DINERO CONDICIONA SALUD, EMBARAZOS, Y HASTA EXPECTATIVAS DE VIDA
Un estudio sobre la salud de los estadounidenses revela que cuanto más dinero se gana se pone uno enfermo menos veces, fuma y bebe menos y las expectativas de vida son más largas, especialmente para los blancos. <BR>La encuesta ha sido realiza...
Un estudio sobre la salud de los estadounidenses revela que cuanto más dinero se gana se pone uno enfermo menos veces, fuma y bebe menos y las expectativas de vida son más largas, especialmente para los blancos.
La encuesta ha sido realizada por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de EEUU, que cada año perfila una especie de retrato robot de cómo viven sus ciudadanos.
Este año el informe despliega buenas y malas noticias. Entre las primeras, el descenso de las muertes por cáncer y dolencias cardiacas y, entre las malas, que los pobres tienen siete veces más posibilidades de tener problemas de salud que los ricos.
El estudio presta especial atención a los hispanos como minoría creciente en EEUU, donde se espera que superen en número a los negros, hoy la primera minoría del país, en la primera década del próximo milenio.
Dice el informe, por ejemplo, que los ingresos de las familias blancas han subido un cinco por ciento entre 1980 y 1996 y que los de las familias negras lo han hecho un 14 por ciento en ese mismo periodo, en el que, sin embargo, los hispanos han visto un declive en sus ingresos del 4 por ciento.
Los ingresos de cada cual, el "estatus" socieconómico, parece ser fundamental a la hora de estudiar la relación de los estadounidenses con la salud.
"Las adolescentes de familias pobres y menos educadas tienen más posibilidades de tener niños que las adolescentes de familias ricas", indica el informe.
El estudio cuantifica algunos aspectos que siempre se han considerado obvios, como el hecho de que el dinero no da la salud, pero ayuda a mantenerla o, en el extremo contrario, que pobreza y falta de cultura caminan siempre tomados de la mano.
Las expectativas de vida no son iguales para todos los estadounidenses. Para los blancos ascienden hasta los 76,8 años, mientras que, para los negros, es de 70,2 años.
El tabaco y el alcohol parecen ser otros dos indicadores de la "salud económica" de cada persona y, además de comprobarse que las cifras de fumadores han descendido entre los adultos de más de 25 años, se ve que los estadounidenses menos educados fuman el doble que los que tienen más cultura.
Por supuesto todo esto son solamente términos estadísticos, pero ayudan a conformar una idea aproximada de cómo es la salud, la educación y el nivel de ingresos de un país como EEUU.
El informe, al analizar la educación, toma como referencia la escolarización durante más de 16 años y coteja este factor con los grupos étnicos. Así se comprueba que los asiáticos con esta escolarización son un 45 por ciento, mientras que los hispanos son sólo el 29.
En un enunciado algo simple, pero sin duda estadísticamente fiable, el informe señala que "cuanto menos educada es una persona, más probablemente morirá de una enfermedad crónica o infecciosa, por heridas, asesinato o suicidio".
Con menores ingresos, continúa el informe, él o ella tenderán probablemente más al sobrepeso, presión sanguinea elevada o diabetes y un estilo de vida sedentario.
El informe relaciona con los bajos ingresos cuestiones tan puntuales como las visitas a los médicos, los dentistas o la realización de mamografías.
En la década 79-89, recuerda el estudio en un nuevo dato que mezcla dinero y salud, "un hombre blanco de 45 años con unos ingresos de unos 25.000 dólares tenía una expectativa de vida 6,6 años más larga que otro hombre con unos ingresos de 10.000 dólares.
Son cuatrocientas páginas de concienzudos análisis estadísticos que machaconamente recuerdan que dinero y salud están más relacionados de lo que muchos pobres quisieran




