LA SANGRE, NO EL CEREBRO, PODRIA SER LA CAUSA DE DEPRESION INVERNAL
Las claves para comprender por qué millones de personas se deprimen durane el invierno podrían encontrarse en su sangre, dijeron el jueves científicos de la universidad estadounidense de Yale. <BR>Estudios anteriores sobre el Desorden Afectivo...
Las claves para comprender por qué millones de personas se deprimen durane el invierno podrían encontrarse en su sangre, dijeron el jueves científicos de la universidad estadounidense de Yale.
Estudios anteriores sobre el Desorden Afectivo Estacional (SAD, por sus siglas en inglés), se centraBan en el cerebro y cómo la luz afecta el estado de ánimo.
Pero la clave podría realmente estar en el efecto de la luz en la hemoglobina de la sangre y su relación con la depresión, dijo Dan Oren, un profesor asociado de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Yale.
"SAD podría ser un desorden de la sangre, en vez de uno del cerebro", escribió Oren en un boletín de noticias emitido por la universidad sobre recientes investigaciones que llevó a cabo.
"La sangre absorbe la energía luminosa del sol", dijo Oren. "La sangre puede entonces regular nuestros relojes biológicos, nuestra fisiología y nuestro comportamiento".
"Mi teoría es que en las personas que padecen SAD, la sangre no absorbe suficiente luz", añadió.
Oren dijo que las últimas investigaciones apoyaban su noción de que "la sangre es un mensajero de la luz, y de que la sangre absorbe luz a través de los ojos y la piel".
Los hallazgos de Oren se dan a la publicidad luego de un estudio de la Universidad de Cornell publicados a principios de este mes que concluyeron que la luz puede usarse para reajustar el reloj interno del cuerpo no sólo entrando a través de los ojos, como anteriormente se pensaba, sino también a través de la piel.
Oren dijo que el estudio de Cornell era de gran valor, y publicó comentarios sobre él en el número del 16 de enero de la revista Science (Ciencia).
Alrededor del 10 por ciento de las personas que viven en el norte de Estados Unidos sufren de SAD, cuyos síntomas incluyen fatiga, tristeza, ganancia de peso y problemas de sueño.
Las mujeres son más vulnerables al desorden que los hombres




