DESCUBREN HUELLAS DE UNO DE LOS PRIMEROS ANCESTROS DEL HOMBRE MODERNO
Por Philippe Alfroy <Br> WASHINGTON, Ago 14 (AFP) - Quizás no sea la mítica Eva de los antropólogos, pero seguramente sea uno de los primeros ancestros del Hombre moderno. Dos investigadores sudafricanos anunciaron el jueves el descubrimiento,...
Por Philippe Alfroy
WASHINGTON, Ago 14 (AFP) - Quizás no sea la mítica Eva de los antropólogos, pero seguramente sea uno de los primeros ancestros del Hombre moderno. Dos investigadores sudafricanos anunciaron el jueves el descubrimiento, cerca de la ciudad de El Cabo, de una serie excepcional de huellas de pie que datan de hace 117.000 años y que pertenecen a un individuo, probablemente una mujer, anatómicamamente idéntica al Hombre moderno.
Esas tres huellas, descubiertas en 1995 en el borde de la laguna Langebaan, a un centenar de km al norte de El Cabo, son las más antiguas pertenecientes a un humano moderno, jamás descubiertas, indicaron los dos investigadores en conferencia de prensa.
"Esas huellas son las marcas de los primeros hombres modernos", indicó el paleo-antropólogo Lee Berger, de la Universidad Witwatersrand de Johannesburgo. "Contrariamente a las huellas encontradas en Lateoli (Tanzania), hechas hace millones de años, éstas han sido dejadas por hombres modernos, nuestros ancestros directos", añadió el investigador.
Según los dos investigadores, el individuo que dejó esas huellas podría acercarse bastante a la que los antropólogos llaman "Eva", el ancestro genético único de todos los hombres modernos.
Esa mujer teórica, que vivió en Africa en un periodo comprendido entre 300.000 y 100.000 años antes de nuestra era, tenía un tipo de material genético que se ha transmitido progresivamente, a lo largo de las generaciones, a todos sus descendientes. Según los científicos, este material está presente actualmente en el patrimonio genético de todos los humanos que viven en la Tierra.
"El que dejó esas huellas dispone de las características potenciales para ser el ancestro de todos los hombres modernos", estimó Lee Berger. "Evidentemente, es muy improbable que la verdadera Eva haya dejado esas huellas (...) pero las han dejado en el buen momento y en el buen lugar para que puedan ser las suyas", añadió.
Esas tres huellas son las de un pie de unos 21 centímetros, el equivalente a un número 36 o 37, que fueron hechas por un individuo de 1,55 a 1,65m de alto, explicó el otro investigador, el geólogo David Roberts. "Seguramente no fuese un hombre, probablemente una mujer, eventualmente un adolescente", estimó Roberts.
Como explicó Roberts, el descubrimiento de esas huellas ha sido el fruto de una extraordinaria serie de circunstancias climatológicas y geológicas, a las que hay que añadir una buena dosis de suerte.
Las huellas pertenecen probablemente a un individuo que bajaba de una duna de arena hacia el mar, justo después de que lloviera. Una vez marcadas en la arena húmeda, habrían sido afianzadas en el suelo por otra caída de lluvia, para luego ser recubiertas por la arena gracias a bruscas ráfagas de viento.
Protegidas de esta manera, posteriormente fueron cuajando progresivamente por la lenta transformación geológica de la arena en roca.
Su descubrimiento fortuito en septiembre de 1995 por el doctor Roberts fue entonces el fruto del más puro azar. "Había encontrado marcas de fósiles carnívoros y de rocas que pensaba podrían haber sido hechas por un humano", contaba el investigador.
"Por intuición, me puse a buscar huellas y las encontré (...) Las posibilidades de encontrar algo así son de una sobre un millón", reconoció David Roberts.
Como señalaron los dos científicos, éste es un descubrimiento extremadamente raro en la historia de la antropología. Hasta hoy sólo se han encontrado cuatro series de huellas en Africa, las más viejas que datan de hace 3,5 millones de años.




