LOS OBJETOS EXPUESTOS -HABLAN- EN EL NUEVO MUSEO
Bogotá, 5 ago (EFE).- En el Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología de Bogotá, inaugurado hoy, no se requieren letreros informativos o guías, aunque no están de más, sino que cada objeto cuenta su historia, su funcionamiento y su utilidad para...
Bogotá, 5 ago (EFE).- En el Centro Interactivo de Ciencia y Tecnología de Bogotá, inaugurado hoy, no se requieren letreros informativos o guías, aunque no están de más, sino que cada objeto cuenta su historia, su funcionamiento y su utilidad para que el visitante pueda incorporarlo a su cotidianeidad.
Con la premisa de que cada rincón del museo hable por sí mismo, que dio origen al lema de "prohibido NO tocar", se ha abierto hoy al público el primer proyecto de este tipo en Sudamérica, denominado "Maloka".
En el lenguaje de los indígenas amazónicos, "maloka" es la vivienda comunitaria, no sólo un lugar de residencia sino de interacción tan profunda que en el concepto y su praxis se llega hasta la cosmogonía indígena.
El director del museo de La Caixa en Barcelona, Jorge Wagensberg, asesor del proyecto, considera que "Maloka" se acerca más a las exhibiciones científicas europeas que al sistema estadounidense tipo "Epcot Center" que, según él, está "más inclinado al espectáculo".
Según dijo Wagensberg a EFE, "los museos modernos, especialmente los de ciencia y tecnología, deben hacer del visitante un sujeto activo que se interrogue, mire, toque, y explore hasta la última posibilidad del material que se le presenta".
Por eso, en una superficie al aire libre, sólo cortada por tres figuras geométricas, las novedades mundiales no serán únicamente la existencia de un museo científico subterráneo o la atracción de un viaje tridimensional al interior del cerebro humano.
La aportación de la cultura local (a partir del concepto de "maloka") a la museología moderna posibilita la conjugación de los niveles de convivencia y apropiación de espacios que proporciona un parque, con lo que de riqueza social trae la incorporación de la ciencia y la tecnología a la vida cotidiana de la comunidad.
"Por estar orientado inicialmente hacia públicos infantiles y juveniles, ésta es la mejor forma de despertar vocaciones y estilos de vida afines a la creación científica. Una sociedad no puede depender de la importación de inventos", agregó Wagensberg.
"En países en vía de desarrollo es donde más validez tiene la creación de centros interactivos de ciencia y tecnología", enfatizó el investigador catalán, doctorado en física y también asesor de un proyecto similar en Túnez.
Para este científico, un centro interactivo como "Maloka" es "un club de convivencia entre científicos, empresarios y ciudadanía", de forma que la interacción en un solo espacio trae como resultado el desarrollo social.
Según el español, si ocurre como en el museo de La Caixa, inaugurado en 1980, serán los niños los que lleven a sus padres a "Maloka". Y con este paso se cautivará simultáneamente a los maestros, no sólo por los contenidos sino por las formas creativas de enseñanza, con la consecuente mejora en los estándares educativos.
Wagensberg sostiene que los científicos también se apropiarán del Centro Interactivo como escenario de experimentación y exhibición. Después llegarán los empresarios y se cerrará el círculo de acercamiento entre los diferentes tipos de población asistentes.
De acuerdo con el físico catalán, el museo inaugurado hoy será actor principal del cambio de Colombia en cuanto a modelos y procesos de desarrollo. Porque, en sus palabras, "un centro interactivo de ciencia y tecnología cambia la sociedad donde está". EFE.




