Comunidad LGBTIQ, ¿se ha avanzado en la protección de sus derechos?

Panelistas consideran que hay conquistas en algunos derechos, pero consideran que el mayor reto está en eliminar la homofobia.

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En viernes en Hora20 un programa para hablar de diversidad sexual, de las conquistas de la comunidad LGBTIQ, de los logros en términos de derechos, pero también de los desafíos culturales, de garantías de seguridad y de protección. También se dio una mirada al panorama en Colombia para quienes se identifican dentro de esta diversidad, una opinión sobre las “terapias de conversión” y una mirada al cambio cultural que debemos dar los colombianos.

Desde hace más de 50 años, el 28 de junio se convirtió en una jornada para celebrar lo que tradicionalmente se ha conocido como el día del “orgullo gay”, sin embargo, en las últimas décadas todo el mes se volvió una oportunidad no solo para celebrar manifestaciones y grandes desfiles en las principales ciudades del mundo en las que ondea la bandera del arcoíris, sino también es una oportunidad para pensar los avances, conquistas, pero también los retrocesos, riesgos y amenazas que padecen día a día las lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales, queers, es decir, toda la comunidad LGBTIQ. En el país se han dado conquistas para una comunidad que según el DANE es cerca del 1,4 por ciento de la población: en 2016 la Corte Constitucional permitió el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo, al día se han realizado más de 1.703 matrimonios y tan solo 22 divorcios. Otra de las conquistas está en la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo desde el año 2015, desde esa fecha se han adoptado a 77 niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, una parte de la sociedad civil sigue generando resistencia a estos avances, por ejemplo, en la encuesta Invamer de marzo de este año, el 64 por ciento estaba en desacuerdo con la adopción y el 50 lo estaba con el matrimonio.

Precisamente es en el aspecto cultural, de política pública, de no discriminación, de inserción laboral donde hay mayores desafíos para el goce pleno de los derechos. La violencia en contra de la comunidad es la que más preocupa, incluso la Defensoría del Pueblo ha emitido alertas por la violencia al registrar entre el 2021 y marzo del 2022 la muerte de 46 mujeres trans y 248 casos de violencia y discriminación. Incluso, Colombia Diversa maneja cifras como los 226 asesinatos en el 2020, un incremento del 112 por ciento si se compara con la violencia en el 2019. El asunto no es solo de seguridad, respeto y no violencia, la CIDH reportó que el 78 por ciento de los trans en Colombia se les ha negado un empleo; el 60 por ciento de la comunidad en Bogotá en algún momento ha sido víctima de discriminación. Mientras que la tasa de desempleo en personas LGBTI es del 16,2 por ciento, mientras que la del resto del país es del 13, según datos del DANE entre abril del 2021 y marzo del 2022.

Lo que dicen los panelistas

Mauricio Toro, representante a la Cámara por la Alianza Verde,señaló que, si bien seguimos viviendo en un país conservador y homofóbico, la sociedad ha ido cambiando y ha entendido que está mal atacar la diversidad. “Me genera y llena esperanza que hemos avanzado mucho y a gran velocidad. Pero esto no pasa en las ciudades más pequeñas del país; allá siguen asesinando y discriminando personas del LGBTIQ+”, pues asegura que en algunas partes del país se sigue negando derechos a las comunidades como los casos en los que jueces no realizan matrimonio a personas del mismo sexo.

Para Mauricio Albarracín, subdirector del programa LGBT de Human Rights Watch,el disfrute de derechos en Colombia y en muchos lugares, depende de vulnerabilidades que están presentes, “el rol del Estado es qué hacer ante vulnerabilidades”, pero asegura que por ahora el rol del mismo Estado ha sido hostil. Aseguró que el tema es qué debe hacer el Estado para enfrentar ese panorama y generar una transformación, pues asegura que los “cómo” ya están resueltos.

Planteó que el tema de poder reconocer y cuantificar violaciones de derechos humanos es fundamental para formular políticas públicas, “poder saber dónde está el problema y quiénes sufren consecuencias es vital para construir esa transformación”.

Para Dayana Blanco, miembro de Ilex y experta en diversidad,las interacciones positivas complejizan la discusión, “ubicarnos como las buenas maricas para que nos tengan en cuenta en la sociedad, eso no puede ser”, pues recuerda que es un flagelo que llevan también las negras en este país; “ser el buen afro para que se reconozca el aporte”. Incluso dijo que personas con orientación sexual y de género diverso, son como cualquier otros, “somos abogadas, pintoras, pero también ser amas de casa y ser consumidoras de drogas”.

María Susana Peralta, abogada y miembro de Colombia Diversa,aseguró que se ha avanzado en dos niveles, por un lado, en aspectos de la política, en los medios, en la academia, en algo que denomina como una “élite”, pero destaca que hay lugares donde esta realidad no ha llegado, “en discurso de diversidad hay lugares donde no está y es la gran mayoría del país. En 2021 registramos 218 homicidios de persona LGBT; algo que al Estado parece no importarle”, ya que recuerda los llamados que le han hecho a los gobiernos nacionales por 18 años para que se dé una respuesta centralizada a la violencia que sufre la comunidad.

Resaltó que aquello que debe cambiar es la manera como culturalmente se entiende existencia del LGBT, “nosotros siempre hemos estado. Debe haber una transformación porque las maricas del mundo le hemos dado mucho a las heteros”.

Hernando Muñoz, profesor, víctima de “terapia de conversión”,planteó que no estamos bien ante la aceptación a la comunidad y el respeto que hay hacia las personas LGBTIQ+, pues asegura que el problema no es solo en las regiones, “varios asesinatos que se reportan son en grandes ciudades; solo siete en Medellín en febrero y marzo”. Agregó que estamos ante una transformación de imaginarios, “no tenemos que presentarnos como buenos y malos, pero he insistido en que debemos hablar de lo que hacemos. No para que nos acepten, es para que nos respeten”.

Sobre las terapias de conversión, explicó que en algún momento todos y todas tenemos derecho a buscar ayuda cuando no sabemos qué hacer con algo. “Hay un elemento claro sobre “homofobia internalizada”, la que vi cuando era pequeño en primaria, en bachillerato, desde los 14 años empiezo a no querer ser homosexual. He hecho de todo hasta los 34 años para no serlo. Intenté con psiquiatría, psicología, deporte, espiritistas”, incluso dice que acudió a estas herramientas porque sentía que la sociedad era solo para los heterosexuales y que él no tenía un lugar.

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