Persisten barreras para personas en condición de discapacidad.
La falta de protección social en temas como salud, empleo y pensiones, así como la exclusión escolar y la inaccesibilidad física, son algunas de las discriminaciones que viven las personas con discapacidad.


Por ejemplo, dentro del grupo de jóvenes invidentes y de baja visión, se presentan diferencias respecto a los empleos que logran. Si bien el trabajo se considera un derecho, ellos reconocen que la mendicidad y la precariedad persisten en trabajos informales realizados en la calle y sin protección social. Así lo dio a conocer Carmen Aleida Moreno, profesora titular de la U.N. y coordinadora del Grupo de Investigación en Discapacidad, Inclusión y Sociedad, quien presentó la situación de personas que se sienten discriminadas en su vida cotidiana por su condición. El estudio se realizó con 25personas, con diferentes condiciones de discapacidad, divididas en tres conversatorios. En estos grupos de conversación se logró establecer que dentro de los servicios de salud, según los jóvenes con sordera, el tema de la comunicación no ha sido suficientemente atendido. Es tan profunda esta problemática que hallar un hospital, habilitado con el servicio de intérpretes, es muy difícil. Por ello, en muchos casos son los familiares, principalmente las madres, quienes asumen esta función ante el médico. Según afirma la profesora Moreno, las exclusiones pueden empezar en la misma familia cuando no llevan a los niños con discapacidad a la escuela, por los altos costos y la falta de recurso humano calificado para lograr la integración educativa. “A veces y a pesar de ser institución pública se cierran las puertas, se excluye a los niños con discapacidades aduciendo su falta de preparación o la complejidad de la situación”, afirma la investigadora. Adicionalmente, en términos de la calidad de la educación, los recursos tecnológicos y didácticos resultan escasos. Son muy pocos los institutos o los colegios que están capacitados tecnológicamente para, por ejemplo, personas invidentes o sordas. En cuanto a la accesibilidad, la profesora destacó que las personas en condición de discapacidad señalaron que el sistema TransMilenio cuenta con una plataforma accesible acompañada con paseos, rampas, puentes peatonales y demarcación de aceras. Ello se configuró como un avance en Bogotá. Sin embargo, en donde no existen las rutas de este sistema, el transporte tradicional excluye a las personas con discapacidades. La situación empeora para los invidentes si llevan consigo un perro guía. Todas estas experiencias se conocieron durante el inicio de la Cátedra Jorge Eliecer Gaitán en Diseño Inclusivo dictada en la U.N. Sede Bogotá. Esta Cátedra se fundamenta en el reconocimiento de los derechos humanos para todas las personas en su diversidad, defiende la ciudadanía, la justicia y la paz para todos los colombianos. Al cierre, una de las comentaristas, la diseñadora industrial Martha Patricia Sarmiento, destacó que el diseño inclusivo es para todas las personas en su condición de hombres, mujeres, u otras opciones, altos o bajos, diestros, zurdos o ambidextros, delgados o robustos, con discapacidad o sin ella, y otro sin fin de posibilidadesPor ejemplo, dentro del grupo de jóvenes invidentes y de baja visión, se presentan diferencias respecto a los empleos que logran. Si bien el trabajo se considera un derecho, ellos reconocen que la mendicidad y la precariedad persisten en trabajos informales realizados en la calle y sin protección social. Así lo dio a conocer Carmen Aleida Moreno, profesora titular de la U.N. y coordinadora del Grupo de Investigación en Discapacidad, Inclusión y Sociedad, quien presentó la situación de personas que se sienten discriminadas en su vida cotidiana por su condición. El estudio se realizó con 25 personas, con diferentes condiciones de discapacidad, divididas en tres conversatorios. En estos grupos de conversación se logró establecer que dentro de los servicios de salud, según los jóvenes con sordera, el tema de la comunicación no ha sido suficientemente atendido. Es tan profunda esta problemática que hallar un hospital, habilitado con el servicio de intérpretes, es muy difícil. Por ello, en muchos casos son los familiares, principalmente las madres, quienes asumen esta función ante el médico. Según afirma la profesora Moreno, las exclusiones pueden empezar en la misma familia cuando no llevan a los niños con discapacidad a la escuela, por los altos costos y la falta de recurso humano calificado para lograr la integración educativa. “A veces y a pesar de ser institución pública se cierran las puertas, se excluye a los niños con discapacidades aduciendo su falta de preparación o la complejidad de la situación”, afirma la investigadora. Adicionalmente, en términos de la calidad de la educación, los recursos tecnológicos y didácticos resultan escasos. Son muy pocos los institutos o los colegios que están capacitados tecnológicamente para, por ejemplo, personas invidentes o sordas. En cuanto a la accesibilidad, la profesora destacó que las personas en condición de discapacidad señalaron que el sistema TransMilenio cuenta con una plataforma accesible acompañada con paseos, rampas, puentes peatonales y demarcación de aceras. Ello se configuró como un avance en Bogotá. Sin embargo, en donde no existen las rutas de este sistema, el transporte tradicional excluye a las personas con discapacidades. La situación empeora para los invidentes si llevan consigo un perro guía. Todas estas experiencias se conocieron durante el inicio de la Cátedra Jorge Eliecer Gaitán en Diseño Inclusivo dictada en la U.N. Sede Bogotá. Esta Cátedra se fundamenta en el reconocimiento de los derechos humanos para todas las personas en su diversidad, defiende la ciudadanía, la justicia y la paz para todos los colombianos. Al cierre, una de las comentaristas, la diseñadora industrial Martha Patricia Sarmiento, destacó que el diseño inclusivo es para todas las personas en su condición de hombres, mujeres, u otras opciones, altos o bajos, diestros, zurdos o ambidextros, delgados o robustos, con discapacidad o sin ella, y otro sin fin de posibilidades
Tomado de: Agencia UN




