Un país a medio camino
A medio cocer este país en el que el presidente dice que ha hecho mucho pero le falta mucho por hacer.

Un país a medio camino
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Por Gustavo Gómez Es Miércoles Santo, una fecha de capital importancia para millones de personas en Occidente, especialmente para dos grupos que en ocasiones se entrecruzan y complementan: la cristiandad, en actitud de reflexión, y los turistas, en pantaloneta. Los creyentes saben que hoy llega a su fin la primera parte de la Semana Mayor; concluye la Cuaresma, la preparación, y comienza la Pascua, la resurrección, el paso, el nuevo nacimiento. Es decir, estamos en el corazón mismo de una histórica semana a la que hoy corresponde la confirmación de la traición, en el marco de la reunión de judas con el Sanedrín, el tribunal religioso de los judíos
En el centro de esta semana espiritual, a medio camino de los eventos que la convirtieron en trascendental para generaciones y generaciones, vale la pena un rápido repaso de los hechos que nos tocan a todos, creyentes o no, y que están a medio cocer, a medio camino… A medio camino un proceso de paz que se balancea entre el optimismo de un gobierno que se apoya en él para reelegirse y el pesimismo de una guerrilla que manifiesta su voluntad de paz diciendo reiteradamente que no se podrá firmar la paz con la oligarquía. Y matando, matando policías y soldados. Porque el costo de la paz, aquí, es la sangre de los servidores públicos más humildes
A medio camino el vía crucis que terminará, ojalá, con un verdadero alcalde de Bogotá. Uno que, a diferencia de los anteriores, no vea a esta ciudad como trampolín para su salto a Palacio de Nariño o como cuenta personal bancaria. A medio camino los colombianos que transitan por la Panamericana entre Cauca y Nariño, donde en menos de veinte días la guerrilla ha destruido dos veces la calzada, en zonas que parecieran estar bajo control del estado de manera intermitente, en departamentos donde los presidentes no son nada diferente que hologramas del centralismo
A medio camino las explicaciones más bien flojas de los funcionarios dejados por Petro para convencernos a todos de que no tiene nada de malo que una horda de tuiteros groseros, infamantes, calumniadores y ramplones se nutran de dineros públicos para socavar el buen nombre de quienes se atrevan a cuestionar las bondades de la Bogotá Humana. El modelo es venecocubano, con solo dos caminos viables para los que no comulguen con el líder de la democracia socialista: mordaza o golpes bajos
A medio camino este país en el que el presidente dice que ha hecho mucho pero le falta mucho por hacer. A medio camino este país en el que diariamente hay una docena de denuncias por abuso sexual, 80 por ciento de menores, y todos tan campantes. A medio camino este país en el que a la gente la asesinan por un celular, la bañan en ácido por celos o la pican en pedacitos y todos celebramos en foros y congresos dizque la entrada a un primer mundo que se mueve a la velocidad de la luz mientras nosotros vamos todos en articulados atestados de inconformismo.




