Así nos mienten
A los colombianos nos mienten con una facilidad que solo se compara con nuestra ingenuidad.

Así nos mienten
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Por Gustavo Gómez CórdobaAyer, al final de la tarde, ese exótico momento del día que inventaron los burócratas para reunirse con sus subalternos en abierto desconocimiento del sagrado derecho que tiene la gente de ir a casa a abrazar a los niños, escuché en La Luciérnaga sobre la posibilidad de un impuesto nuevo, que cobijaría retiros bancarios superiores a diez millones de pesos. Sin duda, un atropello. Un atropello más entre todos esos atropellos a los que nos someten, como si fuéramos más peatones indefensos que ciudadanos con derechos
Inmediatamente le pedí a Edison Molina, productor que le heredé a Darío hace unos años y que él me hereda cuando deja esta silla que grande me queda… le pedí, digo, que se lo preguntáramos hoy al ministro de Hacienda al aire. Edison me comentó que el ministro Cárdenas ya había aclarado que se trataba de una idea lanzada al aire en el Congreso, como tantas otras, sin mayor asidero en iniciativas parlamentarias o de gobierno
Para tranquilidad de algunos tuiteros, además caracoleros, lo comenté así y de inmediato un puñado me recordó que este es el país de los rumores que se convierten en cepos, sobre todo en el aterrador escenario de la asfixia tributaria. Cierto. Así que decidí consultar a la gente y me sorprendieron los certeros ejemplos, que paso a compartir con ustedes
Nos dijeron que el 2x1000 era nada más que un rumor de cafetín. Pues no solamente lo hemos sobrellevado durante años, para respaldar a una banca que ya se recuperó y nos sigue ahorcando con el costo de sus servicios, sino que ya va en 4x1000 y no disminuirá gradualmente hasta desaparecer, sino que se mantiene debido a las “nuevas circunstancias del país”. Nos mintieron
Nos dijeron que nos iban a devolver dos puntos del IVA por consumos con tarjetas débito y crédito. Y nos embarcaron en una paquidérmica devolución escalonada con la excusa de la Dian de que ajustar los sistemas es muy complejo. Nos mintieron
Nos dijeron, con Mockus como testigo, que Santos no nos asfixiaría tributariamente, y que quedaría, si Antanas lo disponía esa noche, grabado en piedra o mármol. Nos mintieron
Nos dijeron que estaba “de un cacho” la rebaja de las tarifas de aseo en Bogotá. Será, según dicen, en razón de una cosa que llaman ciclos, en octubre. Nos mintieronNos dijeron que eso de que el pico y placa fuera para siempre era una soberana tontería. Y que iría esfumándose en degradé… y ahí está, sólido, como dice César Augusto Londoño. Nos mintieron
Ni hablar de que nos dijeron que el “fin del fin de la guerrilla” estaba a la vuelta de la esquina o que nunca íbamos a perder una gota de mar en San Andrés y providencia… y ahí estamos, con una guerrilla coloidal y farragosa, tomando mojito, y enredados jurídicamente en cortes internacionales, llorando sobre la leche derramada y tratando de mostrar fortaleza estatal cuando tantos gobiernos pecaron de petulancia y desinterés frente a los reclamos de Nicaragua. Nos mintieron
Estamos acostumbrándonos a que nos mientan. Y nos mienten porque no cumplir la palabra o diferir su cumplimiento, modular su cumplimiento (como diríamos en las altas cortes), es una forma sutil de mentir. Y seguirán mintiéndonos, porque saben que asimilamos y digerimos la mentira.




