Río Bogotá, entre la esperanza de la vida y la irreversible contaminación
Nadie podría creer que se puede tomar agua del Río Bogotá, pero sí es posible y es un agua pura, refrescante, que brota de un verdadero paraíso natural.

Río Bogotá, entre la esperanza de la vida y la irreversible contaminación
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Por: Juan Camilo Maldonado Nadie podría creer que se puede tomar agua del Río Bogotá, pero sí es posible y es un agua pura, refrescante, que brota de un verdadero paraíso natural en el Páramo Guacheneque, en Villapinzón Cundinamarca, donde nace el afluente más contaminado de Colombia que encuentra su agonía y muerte a lo largo de 350 kilómetros. Esta reserva forestal de 2. 017 hectáreas, es un lugar cargado de aromas y tanta vegetación como el ojo humano pueda soportar; el agua brota de la tierra, nace naturalmente y se posa sobre la vegetación como pequeños diamantes; allí recorriendo el sitio, cuidándolo de los lugareños que arrancan los frailejones para hacer colchones y de las excursiones que irrespetan este templo natural, está Vidal González, el “Guardián del Río Bogotá”
Hace más de 18 años este campesino curtido y con la piel roja por el frío del páramo mira con tristeza cómo su trabajo de cuidar el nacimiento del río Bogotá se pierde a tan sólo 14 kilómetros, cuando el río diáfano recibe su primera carga masiva de contaminación en el casco urbano de Villapinzón, con las curtiembres y residuos orgánicos
Desde el año 1906 se inició el debate sobre la forma de descontaminar el río Bogotá y sus afluentes con la contratación del estudio de Pearson que recomendó tratar las aguas residuales antes de verterlas al río, hoy 103 años después aún no ha sido posible lograr procesos de descontaminación efectiva
Según la Asociación Colombiana de ingeniería Sanitaria y Ambiental, Acodal, se han invertido cerca de 800 mil millones de pesos en las últimas dos décadas en procesos de descontaminación del río Bogotá que no han logrado mayor efecto ante los once mil litros por segundo de tóxicos y contaminantes que son vertidos al afluente
Actualmente, el gobierno nacional, la alcaldía de Bogotá y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca, CAR, están enfrascados en una discusión para alcanzar el cierre financiero con el de generar el proceso definitivo de la descontaminación del río con la construcción de la Planta de PTAR Canoas
Sin embargo, los distintos entes no han llegado a un acuerdo sobre quien debe aportar cerca de un billón de pesos para conseguir este cierre financiero, por lo que desde hace dos años este proyecto se viene dilatando en discusiones que no han llegado a ningún lado
Expertos ecologistas y funcionarios del gobierno han coincidido en señalar que este momento es una "oportunidad de oro" para lograr la descontaminación del río, si se llegara mañana a lograr un acuerdo para el cierre financiero se prevé que la descontaminación del río podría tardar hasta diez años
Ante este cruel panorama, Vidal "el guardián del río", mira con tristeza la situación que le espera al río que el tanto cuida en su nacimiento y que sueña con que por lo menos sus nietos vean al río Bogotá descontaminado
"Cuando yo he bajado a la desembocadura de Girardot me siento ya muy triste, se ve con nostalgia y desasosiego como la contaminación y los malos olores acaban con el río", manifestó con amargura Vidal
Una reforma constitucional, dos leyes, un decreto y un documento Conpes, después todavía se mantiene la polémica por falta de recursos, dejando a la descontaminación del río Bogotá en un sueño que hasta el momento no se ve cristalino




