Cultura

Palenque se resiste a dejar perder el Lumbalú por el Coronavirus

Desde que inició la pandemia, el cuerpo del fallecido ya no es llevado a su casa, sino que va directo al cementerio. El ritual es sin aglomeraciones

San Basilio de Palenque, corregimiento del municipio de Mahates, en el departamento de Bolívar, se resiste a suspender sus costumbres culturales en medio de la emergencia sanitaria generada por el Coronavirus.

Una de sus más sagradas tradiciones es el Lumbalú, una especie de ritual conformado por cantos, danzas, tambores y música, el cual es realizado durante nueve días luego que un palenquero pierde la vida.

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“Cuando alguien muere aquí en Palenque, siempre se coloca el ataúd con la persona que falleció en el centro de la casa, con la cabeza al fondo de la sala y los pies mirando hacia la calle. Las mujeres empiezan a danzar alrededor del cadáver con unos cantos en lengua palenquera que dicen cómo era ese hombre o mujer que murió, lo que deja y lo que le espera. Eso se acompaña con tambores”, aseguró Sebastián Salgado, docente y líder de la población.

El principal objetivo del Lumbalú es lograr que el alma de la persona fallecida llegue a lo que ellos consideran “el más allá”: África.

“Ese golpe que emite el tambor es para informarle a los que están en el más allá, que se preparen a recibir un alma nueva. El llanto y el eco de las mujeres que danzan alrededor del cadáver, significa que es el momento justo en que el alma va a salir del cuerpo. El movimiento de ellas, va acompañando al alma para que esta no se desvíe y logre llegar al más allá a descansar tranquilamente”, narró Salgado.

Para evitar el contagio del Coronavirus, los habitantes del primer pueblo libre de América, declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, han tenido que adaptar o modificar ese ritual.

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“Con el problema del COVID-19, en Palenque se ha restringido un poco el Lumbalú. Ahora las personas cuando mueren no se traen a las casas, llegan directo de la clínica al cementerio. Por seguridad, solo van las cinco o seis mujeres encargadas de hacer el ritual con su respectivo tapabocas”, expresó Sebastián Salgado.

El docente de lengua palenquera reiteró que los mismos habitantes del corregimiento se han encargado de hacer respetar el aislamiento obligatorio, tanto, que en la población no se registran casos de Coronavirus hasta el momento.

“No podemos dejar perder la costumbre de realizar el ritual porque después el alma de la persona que falleció no va a descansar en paz. No queremos contagio aquí, por eso el cadáver ya no llega a la casa”, puntualizó.

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