Unidos derrotemos el mal
Columna de opinión de Rafael Vergara Navarro

(Caracol Radio)

Cartagena de Indias
Son las 4 am prendo la radio y el locutor solemne recuerda que el decreto de Emergencia establece que “los adultos mayores deben confinarse porque están en la escala del máximo riesgo”, lo apago de inmediato. Hoy a mis 71 años ya estoy en el 11° día de activo y riguroso confinamiento; elijo el silencio, el canto de las aves y el rocío.
Busco en el piano de Erik Satie el sosiego y el ritmo pero la explosión de un transformador de esquina todo lo apaga, sin luz, todo se agrava, incluso esta inusual reflexión cargada de incertidumbre. Corro a conectarme al oxígeno que escasea en la bala de emergencia.
Anoche al cierre, el conteo de infectados y fallecidos creció en el mundo y también en Colombia los casos y el desacato a las medidas de contención ordenadas por la autoridad. La temeridad o el desafío al enemigo invisible capaz de destruirnos masivamente, además de inadmisible y sancionable, refleja quienes somos como individuos y sociedad. El tiempo es de solidaridad no de egoísmos, irresponsabilidad e inconsciencia.
La tragedia que vive Italia, es consecuencia de la flexibilidad en la toma y acatamiento de las decisiones. Por eso preocupan las imágenes de los supermercados abarrotados, porque es no entender que la proximidad eleva el riesgo de todos y que la capacidad hospitalaria para atender la curva ascendente del Covid 19 es insuficiente.
Esta pandemia de un día para otro nos cambió para siempre, todo en la sociedad humana se afectó y obliga a ligar el padecimiento con la crisis climática, la otra pandemia que sigue matando gente y especies de calor, frio, enterramiento o ahogo, y exige que esta reacción mundial también se dinamice y se cumplan los compromisos de descontaminar, parar la deforestación y la “rapidación” de que habla el Papa Francisco.
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Efectivamente el ritmo de todo cambió, la velocidad de la actividad económica está bloqueada o a media marcha. La industria turística es la gran víctima, los aviones están en tierra y ya se anuncian quiebras. Nadie quiere cruceros en sus puertos y los hoteles, centros de convenciones, restaurantes, cines, bares, discotecas y hasta los moteles están en veremos. La OIT anuncia a futuro la pérdida de 25 millones de empleos en el mundo y si no se actúa con rapidez las consecuencias serán desastrosas.
Por las medidas de orden público ordenadas con razón por los mandatarios locales y regionales, tardío el presidente quiso asumir un liderazgo que él y su partido perdieron en las elecciones de octubre. Lo respeto -dijo Dau- pero a mí me eligieron los cartageneros, ¡habrá toque de queda!
Hoy hay unidad en los distintos niveles del Estado y ojalá entre todos. El tiempo es de solidaridad y responsabilidad.
No padezca el confinamiento, disfrútenlo reflexionando, trabajando en casa y amándose en familia.




