HISTORIA

Charaleño dedicó su vida a investigar batalla de Pienta

Édgar Cano Amaya hizo tres semestres de Comunicación Social; trabaja en el poder judicial y tiene en su poder un valioso dociumentol histórico.

Fue invitado a cuanto evento se organizó para hablar del aporte de Santander a la Independencia; debió sacar varios permisos con el fin de ausentarse de su puesto de trabajo en un juzgado de garantías en el centro de Bogotá. Así han transcurrido los últimos días de Édgar Cano Amaya, el hombre que más sabe de la batalla de Pienta, librada a orillas del río del mismo nombre en Charalá, Santander.

Lea también: "Escribir, lo fundamental": Emilio Arenas

Caracol Radio lo encontró en esta población donde la Presidencia organizó uno de los actos centrales de la celebración del Bicentenario de la emancipación de la Nueva Granada. En su poder se halla uno de los pocos documentos escritos de un sobreviviente de la batalla que retrasó a las tropas realistas que iban a apoyar a Barreiro, en Boyacá.

Édgar Cano Amaya relató que se trata de una carta escrita por Fernando Arias Nieto, un hacendado importante de Charalá y el Socorro. Tenía una hacienda por los lados de Riachuelo llamada Capellanía. Con esa misiva y el material que ha recolectado a lo largo de los años escribió un libro llamado "En nombre de la libertad".

Lea también: "Representé a Antonia Santos": Dayana Rueda Cáceres

"Iban a desocupar una casa porque la habían vendido. Como sabían que a mi me gustaba recolectar antiguedades, me llamaron para que sacara todo lo que yo quisiera. Así lo hice y días después, revisando el material me encontré con la carta que describe lo que ocurrió el 4 de agosto de 1819", relata. Es una documento de 10 hojas. Fernando Arias le cuenta a un amigo los sucesos de ese día pues él se salva de la matanza que hubo aquí".

Édgar dice que el autor de la carta describe cómo los gallinazos se comían los cuerpos de las víctimas diseminadas por todo el pueblo. "Los cadáveres colgaban en los balcones. Aún en los árboles suspendieron los restos. Fue horroroso. Él se salva porque se encontraba en la parte norte de la plaza de Charalá, enfrentando a los españoles y como su grupo estaba en inferioridad de condiciones les tocó huir. En la carrera, se metió al cementerio, cayó a una tumba y permaneció tres días escondido. Cuando salió, vio todo", asegura.

Lea también: "Mi título, aventurero": Pablo Porras Chacón

"Aquí se formaron batallones, pero sabiendo de la llegada de Lucas González, el gobernador del Socorro, los charaleños se organizaron para enfrentar a los realistas. De esu parte estaba el coronel Antonio Morales, enviado por Simón Bolívar para recoger pertrechos", relata el historiador. Además narra que el 4 de agosto, los lugareños estaban ubicados en el puente sobre el río Pienta. El combate se trasladó luego de varias horas a la plaza principal del poblado. Los españoles se metieron a la iglesia y masacraron a personas indefensas como la niña Helenita Santos Rosillo, sobrina de la heroína Antonia Santos Plata.

Cuando se le pregunta por la carta, Édgar dice que está en un lugar seguro. Afirma que no la venderá y cree que el documento es patrimonio de los charaleños y santandereanos.

 

Cargando